suspensión de los Juegos Olímpicos
La suspensión de las Olimpiadas es un reto mental para los atletas. (Foto: iStock)

Estaba todo listo para que durante el verano de este año el pebetero olímpico se encendiera en Tokio, pero la pandemia lo impidió.

Las Olimpiadas en la capital de Japón han sido las primeras de la historia en suspenderse en tiempos de paz, y supuestamente se celebrarán del 23 de julio al 8 de agosto de 2021, pero aún no es seguro, todo depende del nivel de contagios de Covid-19.

Esta situación ha causado desconcierto a atletas nacionales, quienes después de más de tres años de preparación tuvieron que reagendar sus ansias de gloria olímpica. Ha sido una prueba difícil no tanto para el cuerpo, sino para la mente.

La gimnasta Alexa Moreno, la arquera Alejandra Valencia y el jinete Patricio Pasquel son algunos de los mexicanos que tras asegurar en 2019 el boleto a la justa olímpica, ahora tienen que ejercitarse, sobre todo, en el arte de la paciencia.

Recomendamos: ¿Cómo será la educación en un modelo posCovid?

Mente sana en cuerpo sano

“Desde la parte psicológica se tiene que trabajar con los deportistas para que esto no se vuelva un estado de ansiedad o depresión que lleve al abandono de la actividad, por no poder saber exactamente cuándo serán las competencias”, expresa en entrevista para Tec Review, César Belmonte Ríos, profesor del Centro de Estudios del Deporte (CED), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Es el momento para que los deportistas tengan un cambio de mentalidad, que vean esto como una oportunidad para ahora entrenar mucho más la templanza, de acuerdo con este docente universitario.

“Mediante técnicas de psicología del deporte los deportistas pueden mejorar sus estados mentales para en caso de que no lleguen exactamente al nivel que ellos están buscando, logren permanecer en calma”, platica Belmonte Ríos.

Enfocar la atención en la respiración, cultivar pensamientos virtuosos y hacer visualizaciones de escenarios apacibles son algunas de las herramientas que, según este especialista del CED, ayudarían mucho a los atletas de este país.

Sin embargo, el cultivo de la mente suele no tomarse en cuenta, prueba de ello es el proverbial nerviosismo de los mexicanos cuando les ha tocado cobrar penaltis en partidos decisivos de los mundiales de futbol o el estallido de furia de José ‘el Sargento’ Pedraza cuando tuvo que conformarse con la medalla de plata, tras quedar a menos de dos segundos del andarín soviético Vladimir Golubnichi, quien llegó primero en la competencia de marcha de los Juegos Olímpicos de México 1968.

Esto último tiene que ver con ciertas ideas arraigadas que han impedido a los mexicanos (sean deportistas o no) acercarse a los expertos en salud mental, según este profesor de la UNAM.

“Tenemos un problema de cultura: se cree que si una persona acude con un psicólogo, quiere decir que está loca, pero esto no es así. No hace falta estar loco para ir a terapia psicológica”, aclara.

El pebetero olímpico no fue encendido en 2020; no obstante, la esperanza de en 2021 retornar a las pistas no debe de apagarse en los atletas mexicanos.