Tom Haak considera que se requieren menos líderes en las empresas. (Foto: Captura de pantalla CIIE)
Tom Haak considera que se requieren menos líderes en las empresas. (Foto: Captura de pantalla CIIE)

Se empieza a colapsar la pirámide en que el jefe supremo es el director general, quien ordena al resto de los integrantes de la compañía. El contexto actual de home office, derivado de la pandemia, ha catalizado esta transformación.

De esto habló Tom Haak, director del HR Trend Institute, durante una conferencia virtual del 7° Congreso Internacional de Innovación Educativa (CIIE) del Tecnológico de Monterrey.

Solía existir un enfoque de arriba hacia abajo en que a los nuevos integrantes de la empresa se les daban órdenes de qué hacer y cómo comportarse; sin embargo, de acuerdo con Haak, ahora convendría más que a esos novatos los jefes les preguntaran: “¿Qué podemos aprender de ustedes?”

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Se gesta una nueva idea de jerarquía

El escalafón está siendo sacudido por los cambios organizacionales que ha provocado la actual contingencia sanitaria, por lo que el concepto tradicional de liderazgo está siendo suavizado.

“¿Necesitamos más líderes para responder a los retos? La respuesta es no. Las compañías están pasando de ser organizaciones jerárquicas, donde se necesitaban muchos gerentes, a más bien organizaciones con equipos que se autogestionan”, dijo Haak.

En este sentido, el asunto ahora radica en cómo desarrollar las capacidades de mando en todas las personas que integran la red de trabajo, pero no en formar más líderes.

“Estos líderes tendrían que que ser capaces de hacer esto y lo otro, de escuchar, de tener visión, de estar cercanos a las personas y de tomar decisiones difíciles, pero generalmente ésta es una misión imposible”, aclaró este experto en recursos humanos.

Entonces, de acuerdo con Haak, lo más conveniente es construir una empresa sobre las virtudes con las que ya cuentan los empleados, sin que tengan que ser forzados a adquirir otras.

“Unas personas tienen fortalezas en ciertas áreas y otras personas en áreas distintas. Debemos combinar esto para poder mejorar la manera en la cual funcionan los equipos. Se trata de construir sobre las fortalezas y hacer que las organizaciones confíen más en la autogestión tanto de los equipos como de los individuos”, expresó Haak.

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Un nuevo modelo basado en roles

Para lograr esto es clave tomar en cuenta de manera integral a los colaboradores, de tal manera que cada uno de ellos se encuentre en una esfera laboral donde pueda ejercer acciones autónomamente, sin necesidad de constantemente rendir cuentas a los jefes.

Las empresas ya no se rigen tanto por el canon de plazas laborales, sino más bien por el de funciones, el cual tendrá mucha relevancia de ahora en adelante, de acuerdo con Haak.

“Tradicionalmente las organizaciones estaban compuestas de trabajos y con base en esto se generaba una gráfica organizacional. Ahora la tendencia es pasar de los trabajos a los roles, con los que se pueden generar equipos flexibles basados en habilidades particulares de las personas”, explicó.

Es así como la antigua pirámide se está colapsando y sobre sus escombros empiezan a brotar células laborales autogestivas y adaptables a los nuevos tiempos.