riesgos de jugar con cohetes
Niños de entre 5 y 14 años corren más riesgo por la pirotecnia. (Foto: iStock)

En lugar de “al sonoro rugir del cañón”, el himno nacional podría decir “al sonoro rugir de los cohetes” porque su estallido es lo que más se escucha desde hace siglos durante las fiestas patrias y navideñas.

La pirotecnia es una costumbre milenaria, inventada en China, pero traída a América por conquistadores peninsulares. Nunca se ha podido erradicar de los festejos en las calles de México. Casi siempre es una práctica ilegal, porque suele llevarse a cabo sin pedir autorización a las autoridades federales.

“En caso de que se realicen actividades con material pirotécnico sin el permiso correspondiente, es un delito por violación a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos”, dice la Secretería de la Defensa Nacional, en un comunicado oficial.

Por otro lado, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) expresa en un reporte que justo en diciembre la atención médica aumenta 300 % debido a quemaduras ocasionadas por juegos pirotécnicos.

Dice también que los infantes de entre 5 y 14 años son quienes experimentan mayor riesgo de sufrir un accidente por jugar con cohetes. Las lesiones más comunes ocurren en brazos y torso con un 46 % de prevalencia, seguidas de 30 % en ojos y 16 % en cara y cuello.

El segundo porcentaje está asociado a complicaciones mayores, ya que la visión es el más delicado de los cinco sentidos.

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La vista corre gran peligro

“En septiembre y diciembre es de a tiro por viaje, porque siempre vemos a niños con lesiones que van desde quemaduras leves de superficie hasta situaciones de ojos abiertos en las cuales se pierde por completo la visión”, platica en entrevista para Tec Review, Vidal Soberón, oftalmólogo adscrito a la Asociación para Evitar la Ceguera en México (APEC).

Este experto comenta que ha atendido a niños que truenan “palomas”, esos explosivos triangulares que frecuentemente ponen debajo de latas que salen volando tras el estallido.

“Se convierten en proyectiles, al punto de que me ha tocado ver a niños con pequeños metales incrustados en el ojo”, afirma.

Este especialista afirma que el globo ocular es una estructura muy compleja que requiere de un balance muy particular para funcionar, por lo que una vez que es herido de gravedad a causa de la pirotecnia, la visión muy rara vez regresa a la normalidad.

“Hay pacientes que quedan viendo sombras y luz nada más, pero no siendo capaces de leer ni de distinguir caras”, señala.

Soberón también aclara que si el globo ocular abierto no se sutura con un hilo muy delgado de nylon durante las primeras 48 horas después del accidente, la visión puede perderse completamente.

Regular en lugar de prohibir

Este oftalmólogo de la APEC considera que el camino de la restricción total de la pirotecnia no es el adecuado.

“Son costumbres muy populares y arraigadas; está muy difícil hacer que la gente ya no tire cohetes”, asevera.

La propuesta sería la creación de espacios especiales para esta diversión, con medidas de seguridad.

“Deberían las autoridades de poner parques donde de una manera más controlada se truenen los cohetes, con protección ocular”, sugiere.

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