Comida enlatada
El problema está en los conservadores añadidos a las latas. (Foto: iStock)

En aquellas épocas de la Segunda Guerra Mundial, la idea de que los alimentos enlatados eran malos se asociaba a que el material de las latas podía liberar toxinas. Esto ya no pasa, porque actualmente las latas tienen un recubrimiento interno que garantiza la inocuidad del contenido.

Los alimentos están enlatados para que tengan más “vida de anaquel”, es el término que se utiliza para referirse a que duren más tiempo en los estantes de la tienda o en la alacena de la casa.

Por esto, la comida enlatada está inmersa en líquidos ricos en sodio (sal) o sacarosa (azúcar) que fungen como conservadores, y justo ahí está el problema. Porque estas sustancias pueden sacar del equilibrio a una dieta correcta.

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Ni tanto que sale al santo ni tanto que lo endulce

Mucha sal o mucha azúcar es el costo a pagar no en el bolsillo sino en la salud, sobre todo en personas con ciertas enfermedades en las cuales estos ingredientes están prohibidos en cantidades grandes.

“El sodio no es malo, pues es un nutriente que tiene un impacto muy importante en las células de nuestro cuerpo para nivelar la tensión arterial y la conducción de impulsos nerviosos, pero hay un punto en que llega a ser excesivo, y hay algunas latas que tienen un aporte elevado de esta sustancia”, expresa en entrevista para Tec Review, Griselda López Córdova, coordinadora de estudios de investigación clínica en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ).

Ella comenta que para personas con hipertensión arterial es recomendable no abusar de estos alimentos o consumirlos según la siguiente estrategia, sobre todo en el caso del atún en lata:

“Hay que enjuagarlo con agua potable corriente antes de consumirlo, así se le retira el líquido donde está la mayor cantidad de sodio. De esta manera, las personas aun con su restricción en dieta pueden comer este alimento”, explica López.

Ella dice que así como lo salado funciona como conservador, lo dulce también. En este sentido, las frutas enlatadas no son recomendables para personas que padecen diabetes u obesidad, salvo que se retire el exceso de almíbar.

Lo esencial es llegar a un equilibrio alimenticio que puede variar según las características de cada persona. Esto ha sido plasmado en seis postulados rectores de la ciencia de la nutrición.

“Para asegurar que una dieta sea correcta debe ser completa, equilibrada, suficiente, inocua, variada y adecuada. De esta lista podemos resaltar el que sea variada, en el sentido de que así como hay alimentos frescos, ocasionalmente puede haber también alimentos enlatados en la dieta”, asevera la especialista del INCMNSZ.

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Consejos desenlatados

Para Haydin Kitzelly Bajo Valdez, nutrióloga adscrita a la Asociación Mexicana de Nutriología (AMENAC), no pasa nada si los alimentos enlatados son incluidos de vez en cuando en la dieta, pero alimentarse solo con ellos no es lo más conveniente.

“Es recomendable consumirlos de vez en cuando como parte de un platillo con alimentos frescos. Por ejemplo, una ensalada de atún en lata puede acompañarse con aguacate, lechuga, pepino, tomate, zanahoria y chiles naturales”, platica en entrevista para Tec Review esta experta, quien brinda sugerencias de alimentación en KB nutrióloga.

Cuenta que la alimentación balanceada en su forma natural es inigualable, puesto que está libre de conservadores, aditivos, sal, azúcar y grasa añadidos.

“De esta manera, además, es mayor el aprovechamiento de nutrientes y el aporte de fibra que el cuerpo necesita. Entre más natural sea la alimentación, será mejor”, concluye.