marihuana o tabaco
A las puertas de la regulación en México, te explicamos cuáles son los daños del consumo de marihuana. (Foto: iStock)

¿Quién es más rápido, Michael Phelps o Usain Bolt? Los dos son muy rápidos, pero depende en dónde. El primero lo es en la alberca y el segundo sobre la pista.

Con esta analogía, Sebastián Rodríguez Llamazares, profesor de la cátedra de patologías respiratorias en el Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México, ilustra en entrevista para Tec Review que no es cierto que el tabaco sea más dañino que la marihuana ni viceversa, todo depende de las condiciones del consumo.

“En los pulmones el efecto del tabaco es peor que el de la marihuana. Bajo este estandarte surge el concepto erróneo de que la marihuana hace menos daño que el tabaco”.

“Pero el efecto de la marihuana sobre el sistema neurológico es muchísimo mayor que el que tiene el tabaco. El consumo a largo plazo de marihuana sí genera deterioro cognitivo, mientras que fumar tabaco no”, explica este experto, quien también es médico adscrito al departamento de tabaquismo y EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER).

Rodríguez Llamazares comenta que para que una persona sea catalogada como un paciente en riesgo de desarrollar EPOC, es necesario que fume una cajetilla de 20 cigarros de tabaco al día durante 10 años. Sin embargo, el consumo de marihuana nunca suele ser tan grande.

“Por esto el efecto pulmonar de la marihuana es menos observable, aunque aún no se puede decir que sea menos dañino. Fumar marihuana también produce humo que contienen carbono y que, por lo tanto, genera daño a los pulmones”, aclara.

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Consumidores crónicos

Hay evidencia de que algunos consumidores crónicos de marihuana sí desarrollan EPOC, aunque no es lo más habitual, son casos aislados, según este profesor del Tec.

Es sabido que prácticamente el 100 % de los cánceres de laringe, el 80 % de los cánceres de vejiga y el 90 % de los cánceres de lengua están asociados al tabaco. Además de esto, fumar tabaco aumenta el riesgo cardiovascular, pues la posibilidad de infarto es cuatro veces mayor que en quien no lo consume.

La ventaja del estudio de los efectos en la salud del tabaco es que es muy fácil de medir su consumo, basta saber cuántos cigarros fuma al día una persona.

Para poder decir que la marihuana da cáncer se tendría que estudiar el efecto de esta sustancia en la gente. Luego habría que comparar con personas del mismo sexo, la misma edad y la misma raza que no fuman marihuana y ver a cuántos les dio cáncer. Finalmente, ambos grupos se tendrían que cotejar.

“La gente puede decir que fuma al día un porro, pero hay de diferentes tamaños. Entonces es difícil determinar objetivamente cuánta marihuana consume una persona diariamente. Hacer la asociación causal (entre consumo de marihuana y cáncer) es científicamente muy complicado, esto ha provocado que el mensaje sea que la marihuana no hace daño, lo cual es una mentira”, precisa Rodríguez.

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El caso de los fumadores pasivos

Respecto a quienes sin consumir ninguna de ambas sustancias respiran el humo de quienes sí las fuman, este médico del INER platica lo siguiente:

“Sabemos que el humo exhalado es más tóxico que el aire inhalado cuando se fuma. El problema es que el humo exhalado se diluye en el aire circundante, entonces su nivel de toxicidad disminuye en comparación con el que se fuma. Cuando alguien respira humo de segunda mano no se sabe exactamente en qué cantidad. Entonces es muy difícil medir el efecto del humo en un fumador pasivo”.

Aunque se sepa que el tabaquismo pasivo en cierta medida es perjudicial, el daño preciso no se ha podido comprobar. La misma indefinición ocurre en el caso de la marihuana.

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Las repercusiones en la mente

Por otro lado, el componente del tabaco, la nicotina, es sumamente adictivo, y la marihuana no tiene una sustancia tan adictiva, pero “es falso que la marihuana no genera adicción”, según Rodríguez.

Además, el mecanismo a través del cual la marihuana actúa en el organismo hace que poco a poco se rompan puentes neuronales. Con el tabaco no ocurre esto.

Las dos sustancias se suelen fumar, en eso se parecen, pero neurobiológicamente son completamente distintas, de acuerdo con Lorena Reyes Santos, psiquiatra de Neurodigital Human Project.

“El tabaco actúa sobre receptores nicotínicos que tienen que ver con procesos específicos del cerebro. La marihuana, en cambio, actúa sobre receptores endocanabinoides referidos a otro sistema neuronal completamente diferente y evidentemente causa otro tipo de efectos”, expresa en entrevista para Tec Review.

El tabaco, en personas que lo consumen de manera habitual, ayuda a la concentración y a tener un mejor rendimiento cognitivo, no así en personas que no lo consumen, quienes incluso las puede poner muy ansiosas, ya que no estaban acostumbradas a la dosis de nicotina, según esta experta en salud mental.

“En personas que son vulnerables, que tienen un trastorno del neurodesarrollo o una predisposición genética de padecer psicosis o esquizofrenia, el fumar marihuana puede desencadenar los síntomas. Esto puede ser desde las primeras dosis, ni siquiera hace falta un consumo habitual”, advierte Reyes Santos.

Quienes no tienen este tipo de predisposición, a veces no tienen mayor problema, pues la marihuana solo les relaja y les quita los síntomas de ansiedad. “Pero también hay otro tipo de personas vulnerables que puede manifestar síntomas de mucha ansiedad y generar ideas paranoides durante el tiempo de intoxicación con la marihuana”.

En consumidores de grandes cantidades o consumidores crónicos la marihuana sí genera algunas alteraciones en el funcionamiento cerebral.

“Los procesos cognitivos empiezan a ser más lentos, la memoria de trabajo se entorpece y da síndrome amotivacional, el cual provoca que los consumidores se vayan aplanando, ya no pueden hacer sus actividades, ya no le encuentran sentido a las cosas. Están sin mucha respuesta a los estímulos placenteros o displacenteros”, comenta esta psiquiatra.

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La conclusión

Rodríguez y Reyes coinciden en que el tabaco tiene mucha ventaja en cuanto estudio respecto a la marihuana. Entonces todavía no hay suficiente información para afirmar que la marihuana no es tan dañina.

Respecto a las causas subyacentes de la reciente moda de defender el consumo “recreativo” de la marihuana, Rodríguez hace la siguiente reflexión:

“Hay que modificar la impresión de que fumar marihuana es menos malo que fumar tabaco, porque se trata de un discurso que se ha venido gestando a lo largo de los últimos años y que responde a los intereses de libre mercado, porque el 80 % de las acciones de las empresas que venden marihuana son de las tabacaleras”.