nuevos datos sobre el megalodón
Esta imagen publicada por Metazoa Studio muestra la impresión de un artista del tiburón prehistórico Otodus megalodon. Los tiburones más grandes que jamás hayan vagado por los océanos estacionaron a sus crías en criaderos de aguas cálidas y poco profundas donde la comida era abundante y los depredadores escaseaban hasta que pudieron asumir su título de reyes y reinas del mar. Pero la dependencia de Megalodon en los viveros puede haber contribuido al final de su reinado de 20 millones de años, según la investigación. Otodus megalodon, a veces clasificado como Carcharocles megalodon, tardó 25 años en convertirse en adulto, "una madurez sexual extremadamente retrasada", dijeron los autores en el artículo de investigación. (Foto: Hugo SALAIS / METAZOA STUDIO / AFP)

Un estudio del Instituto Cavanilles de la Universidad de Valencia aporta nuevos datos sobre el megalodón, un icónico megadepredador que adquirió complejas estrategias reproductivas que, en parte, podrían explicar su éxito evolutivo. Sin embargo, la dependencia de determinadas zonas de cría podría haber sido una de las principales causas de su extinción, por la pérdida de estos ambientes debidos a cambios climáticos durante el Plioceno.

Las conclusiones de la investigación, que se han publicado en la revista Biology Letters, se han extraído a partir del estudio de una colección de dientes de megalodón depositada en el Museu del Cau del Tauró, en L’Arboç (Tarragona).

El artículo concluye que el área de donde se extrajeron los dientes habría sido una bahía de aguas cálidas que los individuos de megalodón habrían utilizado como zona de cría y crecimiento para sus individuos juveniles, en un ambiente protegido y rico en recursos alimentarios.

En este ambiente de poca profundidad se hallarían otros tiburones como Hemipristis serra o Carcharodon hastalis y especies que podrían haber formado parte de la dieta del megalodón, como por ejemplo mamíferos marinos.

Además, esta nueva área de cría se ha comparado con otras pertenecientes a diferentes formaciones geológicas de las cuencas Pacífica, Atlántica y del Caribe, para intentar extraer otras potenciales zonas de cría en diferentes momentos de la escala temporal, así como en distintas regiones geográficas.

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Panamá y Tarragona, las dos únicas zonas de cría conocidas

El marco comparativo, así como los métodos, basados en trabajos previos de otros autores, aportan nueva información, ya que previamente solo una posible zona de cría de esta especie había sido adecuadamente descrita en Panamá.

Entre los resultados de la comparación entre las poblaciones de ocho formaciones adicionales, y las localidades que las componen, se han obtenido cuatro potenciales zonas de cría en América del Norte y Sur, además de la ya nombrada región de Tarragona, una de ellas la previamente conocida de Panamá.

La amplia distribución de estas áreas en el tiempo y geográficamente supone una nueva fuente de información alrededor de las estrategias reproductivas que este gran predador usó durante su historia evolutiva.

Esto abre la puerta al estudio de las posibles causas de su extinción, debido a la desaparición de muchas zonas costeras de baja profundidad, que habrían podido ser zonas de cría, durante el Plioceno, cuando la bajada del nivel del mar eliminó muchos de estos ambientes.

Trabajos futuros se centrarán en estudiar más en profundidad esta posible relación entre su compleja estrategia reproductiva y cambios climáticos como factores de la extinción del megalodón. (AGENCIA SINC)

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