Las grullas se reúnen durante la temporada de migración en una mañana brumosa en la Reserva Natural de Hula, en el norte de Israel Las grullas se reúnen durante la temporada de migración en una mañana brumosa en la Reserva Natural de Hula, en el norte de Israel. (Foto: Ronen Zvulun / REUTERS )

La migración animal requiere un gran despliegue de energía. A pesar de ello, muchas especies migran miles de kilómetros con la esperanza de encontrar las condiciones adecuadas en su destino, ya sean zonas de reproducción o de invernada.

Una investigación, en la que participa el investigador de la Universidad de Extremadura, Jorge Sánchez Gutiérrez, analiza las asociaciones entre las estrategias migratorias y las historias de vida de estos animales. El trabajo se publica en la revista Nature Communications.

El trabajo, que incluye más de 1000 especies de aves y mamíferos, encuentra que los animales que migran viven rápido y mueren jóvenes. En otras palabras, las especies migratorias generalmente se desarrollan más rápido, producen descendencia antes y mueren más jóvenes que especies similares residentes.

Al priorizar la reproducción sobre la supervivencia, las especies de “vida rápida” tienen el potencial de aumentar su número más rápidamente, lo que puede equilibrar los costos de energía a largo plazo y los riesgos de la migración a corto plazo.

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Una cuestión de tamaño

Los científicos también encontraron que las especies migratorias que caminan y nadan suelen ser más grandes que sus parientes residentes, mientras que los migradores voladores son más pequeños.

Los autores creen que las especies migratorias que caminan y nadan son generalmente más grandes porque solo los animales grandes pueden almacenar suficiente energía y usarla de manera eficiente para hacer posibles las grandes migraciones terrestres y oceánicas. Sin embargo, entre las especies voladoras ocurre lo contrario, ya que un gran tamaño hace que volar sea más costoso en términos de energía.

Estos hallazgos podrían explicar por qué muchas especies migratorias están en declive, ya que vidas “más rápidas” pueden hacer que sean menos capaces de adaptarse a los cambios en los hábitats y el clima, por ejemplo, al retrasar la reproducción cuando las condiciones no son adecuadas. (AGENCIA SINC)

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