edulcorantes artificiales
Te contamos las ventajas y desventajas de los sustitutos del azúcar. (Foto: iStock)

Endulzan el paladar, pero su consumo desmedido puede desencadenar enfermedades irreversibles. Se trata de los famosos edulcorantes artificiales, los cuales son puestos bajo la lupa por una nutrióloga y un químico en entrevista para Tec Review.

De acuerdo con Yaqui Valenzuela Schejtman, especialista adscrita a la Asociación Mexicana de Nutriología (AMENAC), estas sustancias sustitutas del azúcar potencializan el sabor de lo dulce.

Entonces, paulatinamente, las papilas gustativas se van adaptando a los edulcorantes artificiales que son hasta 200 veces más dulces que el azúcar, lo cual puede provocar que cada vez las personas necesiten más y más cantidad de ellos para poder saciar esas ganas de sabor dulce.

“Un problema de los edulcorantes es que si se consumen en cantidades muy grandes, como 15 sobres al día, pueden generar resistencia a la insulina y, finalmente, diabetes”, afirma Valenzuela Schejtman.

El azúcar natural es de muy alto índice glucémico. Esto significa que se metaboliza tan rápido que puede causar picos de glucosa en la sangre, que es cuando se siente mucha energía y luego un bajón muy fuerte.

“Esto significa que no se mantiene la entrada de la glucosa de una manera pausada, lo cual impide que el organismo tenga energía constante durante todo el día”, comenta Valenzuela.

Los edulcorantes artificiales son mayoritariamente no calóricos. Es decir, no aportan ni una sola caloría al organismo, por lo tanto no pueden ser categorizados dentro de las sustancias con alto índice glucémico.

Si una persona está en plan de pérdida de peso, estas sustancias artificiales sí ayudan a prescindir de las calorías del azúcar, según la nutrióloga de la AMENAC.

“Los edulcorantes artificiales no los recomiendo al 100 %, en el sentido de no consumirlos en exceso. Pero si una persona come un sobrecito al día no es grave, incluso es más recomendable que si consumiera diariamente dos cucharadas de azúcar. A los niños definitivamente no se los recomiendo, es preferible que usen miel o jarabe de agave”, advierte Valenzuela.

Por otro lado, esta experta en nutrición dice que si a la gente no le gusta el sabor de los edulcorantes artificiales, es preferible que consuman el producto de las abejas en lugar de azúcar refinada.

“La miel, por su bajo índice glucémico entra lentamente a las células, lo cual es más saludable”, asevera esta especialista, quien en cuestiones de nutrición parte de la premisa de que es mejor nada con exceso y todo con medida.

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Edulcorantes artificiales: moléculas diestras y siniestras

En química sucede la quiralidad, fenómeno que a nivel macroscópico se entiende perfectamente a través del ejemplo de las manos. De éstas sabemos que hay una derecha y otra izquierda, y que no se puede superponer una sobre la otra, porque es imposible que coincidan los dedos de la mano izquierda con los dedos de la mano derecha.

A nivel microscópico, sucede lo mismo, pues existen moléculas quirales; esto es, pares de moléculas izquierdas y derechas, así como las manos.

Tal es el caso del aspartamo, una molécula típica de los edulcorantes sintéticos, en la cual sólo la versión izquierda (L) sabe dulce, porque la derecha (D) es amarga, de acuerdo con Rubén Gaviño Ramírez, doctor en química adscrito al Instituto de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“El organismo humano tiene sensores capaces de distinguir entre ambas moléculas quirales”, expresa este científico.

Aunque la molécula L del aspartamo sea interpretada como dulce por el organismo no significa que sea análoga al azúcar.

“Las moléculas sintéticas de los edulcorantes no tienen estructura semejante a la sacarosa de la caña ni a la fructosa de la fruta ni a la glucosa de la miel, que son de la familia de los azúcares. Son tipos de moléculas totalmente diferentes, aunque ambos sean interpretados por las papilas gustativas como sustancias dulces”, precisa este experto de la UNAM.

Por otro lado, que los edulcorantes artificiales sean 0 % calóricos no necesariamente es cierto, “porque el organismo se las ingenia para metabólicamente transformarlos en los azúcares que necesita para, por ejemplo, hacer funcionar el cerebro”.

El doctor Gaviño finalmente cuenta que él prefiere no consumir edulcorantes artificiales, ya que considera que basta el azúcar natural de las frutas de su dieta para endulzar su vida, y también coincide con la nutrióloga Valenzuela en que, en cuestión de calorías, es mejor nada con exceso y todo con medida.

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