En la región, solo la mitad de los alumnos de las escuelas públicas tiene acceso a clases a distancia de calidad. (Foto: Reuters)

Cerca de 3 millones de niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe están en riesgo de no regresar nunca a la escuela. Éste es uno de los muchos efectos negativos del cierre de colegios por la pandemia de la covid-19, alerta un reporte del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

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El estudio Educación en pausa indica que están a punto de cumplirse ocho meses de pausa prolongada para 137 millones de niños, niñas y adolescentes latinoamericanos, un tiempo cuatro veces más alto que la media global, que pueden abocar a una “catástrofe generacional”.

El informe constata que la Covid-19 ha ampliado las brechas sociales también en la educación. En la región, solo la mitad de los alumnos de las escuelas públicas tiene acceso a clases a distancia de calidad, mientras que en las escuelas privadas esa cifra sube al 75 %, estimó el organismo.

La desigualdad es más evidente en grupos vulnerables con niños con discapacidad, migrantes indígenas o en zonas rurales donde la educación a distancia no llega, resaltó la entidad de las Naciones Unidas (ONU).

También se advierte que el porcentaje de niños que no recibe educación alguna, ni presencial ni remota, se ha disparado del 4 % al 18 % en los últimos meses.

“La covid-19 ha puesto en pausa, ha congelado los progresos en la educación de la mayoría de los niños y las niñas en América Latina y el Caribe”, dijo Laurent Duvillier, jefe regional de comunicación de Unicef.

Impacto prolongado

“Si no hay realmente procesos de nivelación adecuados, esos niños van a tener un vacío durante toda su vida”, afirmó Ruth Custide, especialista de educación de la Oficina Regional de Unicef para América Latina y el Caribe. Y esa pérdida terminará reflejándose en “peores salarios”.

El cierre de las escuelas no solo aplaza la educación para algunas familias, sino que supone la pérdida “de una cantidad enorme de servicios, como el de la salud, de apoyo psicosocial y de protección” para la infancia, añadió la especialista.

Al menos 80 millones de niños, niñas y adolescentes de América Latina han perdido el acceso a las comidas escolares y corren el riesgo de desarrollar deficiencias nutricionales. También están más desprotegidos ante la violencia en el hogar.

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“El cierre de las escuelas no afecta a todos por igual. Aquellos que viven en entornos más pobres tienen mayores dificultades para aprender desde casa, donde no necesariamente hay una conexión a internet, una computadora o un escritorio”, alegó Duvillier.

Reabrir las escuelas, una prioridad

Mientras muchas escuelas en África, Asia y Europa están reabriendo gradualmente, en 18 de los 36 países y territorios de la región las puertas de las aulas permanecen cerradas por la pandemia de la covid-19, que suma 11 millones de casos en América Latina.

Solo Uruguay, Costa Rica, Surinam y Haití tienen las escuelas completamente abiertas, mientras que en Colombia, Brasil, Argentina, Chile y Cuba la apertura es parcial.

El estudio advierte que 16 % de las escuelas de la región carece de servicios de agua, un 12 % no tiene instalaciones para lavarse las manos y poco más de una cuarta parte tiene infraestructura para el lavado de manos pero sin jabón.

Pese a ello, Unicef instó a los gobiernos a acelerar la apertura segura de las escuelas con los protocolos de bioseguridad necesarios para que los niños sigan su ciclo educativo.”La reapertura de las escuelas debe ser una prioridad para los gobiernos tan pronto como sea seguro”, señaló el documento. (EFE y AFP)

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