agua en la luna
El cráter Clavius de la Luna se muestra en esta ilustración que representa el agua atrapada en el suelo lunar. Este descubrimiento indica que el agua puede estar distribuida por la superficie lunar, y no se limita a lugares fríos y sombreados. (Foto: NASA / Daniel Rutter El Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja de la NASA (SOFIA)

La NASA confirmó el lunes 26 de octubre la detección de moléculas de agua en la superficie lunar. Las investigaciones se publicaron en la revista Nature Astronomy y describen a las moléculas y la existencia de pequeñas áreas en la superficie del satélite donde el agua podría quedar atrapada de manera estable.

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La búsqueda perpetua

“Es importante encontrar agua en otros lugares del sistema solar, del universo o alrededor de otras estrellas porque confirma que la búsqueda de vida no es una idea descabellada”, dice Antígona Segura Perlata, astrobióloga de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Los astrónomos llaman a este evento confirmación, porque la hipótesis de agua en la Luna data de 1960, cuando se planearon los viajes Apolo.

El agua de la Luna no es líquida, se encuentra congelada, una parte atrapada en el fondo de grandes cráteres a temperaturas extremadamente bajas, de hasta 200º centígrados o atrapada en pequeñas cantidades en el suelo lunar.

“No hay mucha agua porque la temperatura en el día es de más de 150 grados centígrados, lo que la evapora. En la noche es de menos 200 grados centígrados, lo que la solidifica. La diferencia de temperatura no es favorable para conservar agua líquida”, dice el doctor José Franco del Instituto de Astronomía de la UNAM.

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¿Podría haber vida en esas aguas?

En el agua molecular hallada, desgraciadamente “no hay posibilidad de vida— explica Antigona Segura Perlata, presidenta de la sociedad astrobiología—porque se requiere de agua líquida para transportar nutrientes y alojar microorganismos”.

Pero, aunque no hay posibilidad, “el hecho de que sepamos que el agua está presente en varios lados del universo y en particular en nuestro sistema solar confirma que la búsqueda de vida tiene fundamento”, dice la astrobióloga.

Para considerar como posible portador de vida a un cuerpo celeste, se debe tener en cuenta estos requerimientos:

Presencia de la química del carbono

Éste forma estructuras complejas, es decir organismos vivos.

Agua líquida

Ya que transporta nutrientes y es terreno para la vida de microorganismos.

Temperaturas con cambios no drásticos

Las temperaturas extremas lo hacen inhóspito para la vida.

Atmósfera con gases efecto invernadero

Suficientemente densos para mantener la presión hacia la superficie.

Energía

Que el planeta reciba suficiente para que la atmósfera sea adecuada para guardarla y mantener caliente el planeta.

La corteza de la Luna no muestra ninguna indicación de agua líquida recorriendo la corteza, indican los expertos. Sin embargo, esta confirmación es un incentivo para quienes buscan vida en el Universo.

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¿Por qué hay agua en la Luna?

La especulación de agua en el cuerpo celeste en 1960 se basa en la existencia de agua al fondo a los cráteres protegidos del Sol.

“Algunas de las ondas que se mandaron a la Luna arrojaron evidencia de radicales hidroxilo  (esta molécula tiene un átomo de hidrógeno y otro de oxígeno), y pueden convertirse en agua si hay alguna reacción con oxígeno (que puede venir del bombardeo del viento solar)”, explica José Franco.

El agua que posee el satélite puede venir de dos fuentes: la nube que formó la Luna y el resto de los planetas tenía agua y otra parte, de las moléculas de agua expulsadas durante la caída de asteroides. Estas moléculas reposan al fondo de los cráteres, donde quedaron custodiadas por el frío.

El agua molecular se ha medido gracias al Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja (SOFIA, Stratospheric Observatory for Infrared Astronomy). El telescopio fue transportado por un avión Boeing 747.

SOFIA puede detectar fenómenos imposibles de ver con luz visible y gracias a ello, detectó la fibra estereoscopia del agua a través de las longitudes de onda infrarrojas.

La presidenta de la Sociedad de Astrobiología anticipa que “éste es un primer resultado: hay agua en la Luna mezclada con el regolito (suelo) y todavía no sabemos cuánta hay y cómo está distribuida. Ahora viene hacer el mapeo para ubicar exactamente cómo y dónde se encuentra”.

Esta confirmación tendrá  implicaciones para las futuras misiones a la Luna, incluida la próxima misión Artemisa. Y “fortalece el sueño  de aprender a vivir en otros mundos a través de una comunidad pequeña de seres humanos. Para esto se requiere de un esfuerzo coordinado de todos los países”, concluye Segura Peralta.

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