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Para 2021, las motocicletas que se vendan en México deberán cumplir con normas ambientales específicas. (Foto: iStock)

Ciudades que crecen. Más población y gente viviendo en la periferia. Transporte público saturado y la búsqueda por llegar más rápido. Estos son algunos factores que han hecho que la movilidad en motocicleta crezca.

En la última década su accesibilidad económica ha traído consigo un importante incremento en su compra, sin embargo, su uso ha significado un importante –y negativo– impacto al medio ambiente.

Por esto, la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAME), en coordinación con el Centro Mario Molina, alistan la presentación de una regulación federal para controlar las emisiones contaminantes de estos vehículos motorizados.

Será en cuestión de semanas que el anteproyecto sea presentado y se conforme un grupo de trabajo interinstitucional con la academia, la sociedad civil y los empresarios. Se espera que en 2021 se tenga la Norma para Regular las Emisiones de las Motocicletas Nuevas.

En entrevista con Tec Review, Víctor Hugo Páramo, coordinador ejecutivo de la CAME, explica la urgencia de contar con un ordenamiento en la materia y adelantó algunas de las directrices que se busca estén presentes en el próximo ordenamiento.

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Vehículos contaminantes

Si se comparan las emisiones de una moto y las de un vehículo ligero equipado con un convertidor catalítico encontraremos que la motocicleta emite aproximadamente 12 veces más de hidrocarburos y de monóxido de carbono.

“Cuando uno ve las emisiones en la Megalópolis, por ejemplo, para los compuestos volátiles orgánicos que forman el ozono y forman partículas secundarias, las motos contribuyen con el 10 % de las emisiones. Es bastante. Hay otros, como los óxidos de nitrógeno, ahí es de 3 %; dióxido de azufre es de 6 % y de las partículas es del 2 %. Hay otro contaminante que no se maneja mucho, pero que sí se reporta en los inventarios que es el amoniaco y las motos emiten casi el 20 % de las emisiones”, dice Páramo.

Estos porcentajes de contaminantes solo corresponden a lo que emite el parque vehicular, sin contar las industrias, de ahí que el impacto que tienen las motocicletas en el medio ambiente sea alarmante. Es por ello que, insiste el funcionario, resulta urgente contar con una normatividad que ponga orden a las emisiones permitidas por las motocicletas.

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Rápido crecimiento

En la última década el uso de las motocicletas se ha incrementado a un ritmo del 20 % cada año.

Actualmente en la Megalópolis (conformada por Morelos, Puebla, Tlaxcala, Hidalgo, el Estado de México, Querétaro y la CDMX) el parque vehicular de motos es del orden de 1.3 millones.

Pero, ¿qué tan rápido a aumentado? En 2008, explica Páramo, el parque vehicular era de 260,280 motos, 10 años después, en 2018, ya eran 1 millón 175 mil 701.

El principal problema en este crecimiento del parque vehicular es que las emisiones de las motos se incrementan de manera proporcional al crecimiento de la flota, algo que ya no sucede con los automóviles en la actualidad ya tienen instalado sistemas de control de emisiones.

“Es muy significativo, sobre todo las emisiones de compuestos orgánicos volátiles que forman el ozono y partículas secundarias. Para nosotros la principal preocupación son las motos”, analiza Páramo.

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Fideicomisos al rescate y mayor costo

A partir de estos datos es que surgió la necesidad de regular las motos, por lo que se sentaron a la mesa el Gobierno federal, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Ambientales (Semarnat) y la CAME para que –a través del fideicomiso ambiental– se financiara un estudio, a cargo del Centro Mario Molina, y se hiciera una propuesta de regulación de emisiones contaminantes para las motocicletas.

El anteproyecto de Norma para Regular las Emisiones de las Motocicletas Nuevas, confirma el funcionario, está prácticamente listo.

Se requieren tecnología más avanzada y van a tener sistemas de control que significará un costo adicional a una moto y eso se tiene que presentar en el anteproyecto, así como su impacto regulatorio para que ya se pueda formar un grupo de trabajo”, explica el funcionario.

“El propósito de esta norma es menores emisiones para mejorar la salud”, señala.

Dado que esta normatividad está inscrita en el Programa Nacional de normalización de este 2020, será en cuestión de semanas que se conforme el grupo de trabajo para discutirla y analizarla.

“Lo que sí estamos seguros es que el año que entra ya tendremos la norma que va a regular las motocicletas nuevas”, afirma Páramo.

Con la aplicación de esta medida se buscaría reducir, para 2024, el 14 % la emisión de partículas PM2.5, alrededor del 10 % de las PM10 y prácticamente un 50 % en compuestos orgánicos volátiles.

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La norma en el mundo

La regularización de las emisiones contaminantes permitidas a las motocicletas será nueva para México, sin embargo, desde hace casi dos décadas estas normatividades han entrado en vigor en otras partes del mundo, por ejemplo, Europa.

En ese continente, la regulación a las motocicletas inició en 2003 con la norma denominada Euro 2 la cual contemplaba que para el monóxido de carbono no se emitieran más de 5.5 gramos por cada kilómetro que recorre la moto.

La propuesta que se pondrá en la mesa para que sea aplicable en México es una Euro 4 que para el monóxido de carbono pide 1.1 gramos por kilómetro recorrido, es decir, 5 veces menos de emisiones que la normatividad con la que se inició en Europa.

“Tendremos que ver en el grupo de trabajo, con todos los actores interesados, cuál valor es el que se adoptará. En Europa ya andan en el Euro 5. Para allá tendremos que encaminarnos, pero el primer paso es tener la norma para las motos nuevas porque así garantizas que lo que está circulando tiene emisiones como 20 veces menores en comparación a las motos más viejas”, dice el coordinador de la CAME.

Llevar a buen puerto la normativa que impulsa la Comisión depende, en buena medida, de la voluntad que tengan los empresarios dedicados a la venta de motocicletas en México.

En el país hay 32 distintas marcas y con ellas también se ha trabajado para coordinar acciones conjuntas a fin de estar “en el mismo canal” mientras se trabaja en la nueva normatividad.

Por ejemplo, en 2017, de 800,000 motos nuevas el 29 % fueron importadas, y en 2018, del total de importaciones, el 91 % provinieron de Asia en donde están cumpliendo con la normatividad Euro 3, un poquito menos que la Euro 4 que se estaría proponiendo en México.

“El Euro 4 ya hace que la moto traiga un convertidor catalítico. Esa tecnología requiere inyección de combustibles electrónica como en los coches, que tenga una computadora para diagnosticar la operación… todas esas tecnologías requieren ya las gasolinas ultra bajas en azufre de la cual ya tenemos en el país. La mesa está puesta”, afirma Páramo.

El funcionario también explica que se ha platicado con ellos a fin de impulsar tecnologías eléctricas, por lo cual no estaría descartado que la norma pudiera pedir algún porcentaje de estas tecnologías.

“Se ha plateado en el grupo de trabajo porque éstas no tienen emisiones, pero de los aspectos que se consideran son los costos. Podríamos decir que solo hubiera motos eléctricas, pero económicamente es muy probable que no sean accesibles”, reconoce.

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¿Quién pondrá en orden a las motos “viejas”?

De momento no se tiene planteada ninguna normatividad para regular a las motocicletas que actualmente circulan en el país y la razón es su tiempo de vida.

Víctor Hugo Páramo señala que el tiempo de uso de las motocicletas, por ejemplo, las repartidoras de comida o las que utilizan las apps es de entre tres y cuatro años, así que la renovación del parque vehicular es muy rápida, de ahí que se apueste a empezar a depurarlo.

“En el grupo de trabajo de la CAME se decidió que primero se atacara la norma de motos nuevas y se decidió considerando la vida de las motos que son relativamente pocos años así que es preferible poner los esfuerzos en tener una norma en la que desde el inicio permita tener motos limpias y las otras, bueno, podrán ir saliendo poco a poco, en pocos años”, expuso.

Sin embargo, aclaró, esto no cierra la puerta a que se discuta y analicen propuestas que llegaran a tener los gobiernos locales principalmente por dos aspectos: la seguridad pública, pues es sabido que a bordo de estos vehículos se cometen asaltos; y de la seguridad propia de quienes ocupan las motocicletas para movilizarse toda vez que se trata de vehículos muy frágiles ya que cualquier caída o accidente puede ser mortal.

“Por parte de nosotros estamos avocados en esta norma para motos nuevas y si hubiera alguna iniciativa de los estados seguramente lo estaríamos impulsando y llevando a cabo”.