¿Qué se debe hacer para que más mujeres participen en la ciencia?(Foto: iStock)

La pasada semana fue especial en lo que toca a la investigación y el reconocimiento a personas destacadas que llevan a cabo sus trabajos como investigadores e investigadoras, como escritores y escritoras del mundo, en los diversos y varios campos del saber, así como en la promoción de situaciones de paz.

Varios de ellos fueron reconocidos con el Premio Nobel, y 4 de esos premios fueron concedidos a sendas investigadoras y una escritora.

En orden de aparición de los reconocimientos podemos mencionar a quienes fueron acreedores del  Premio Nobel de Física 2020 y que fue concedido a dos investigaciones. Por un lado a Roger Penrose “por el descubrimiento de la formación de agujeros negros en tanto es una predicción sólida de la teoría general de la relatividad”.

El segundo premio ha sido otorgado a Andrea Ghez y Reinhard Genzel por “el descubrimiento de un objeto compacto supermasivo en el centro de nuestra galaxia”. Andrea Ghez, estadounidense, es la cuarta mujer -desde 1901- en recibir este galardón en el ámbito de la Física

En el campo de la química el premio de 2020 ha sido conferido a dos mujeres investigadoras que crearon las “tijeras genéticas” CRISPR/Cas9 que es un sistema de edición genómica. Tanto la francesa Emmanuelle Charpentier como la estadounidense Jennifer Doudna han realizado una técnica que permite “cortar y pegar el ADN” a voluntad y editar cualquier forma de vida de una manera sencilla, eficaz y expedita. Con este descubrimiento se pueden mejorar cultivos e incluso resucitar especies y sus investigaciones contribuyen asimismo al desarrollo de nuevas terapias contra el cáncer y la cura de enfermedades hereditarias al editar el genoma.

La cuarta mujer en recibir el Nobel durante los pasados días fue la estadounidense Louise Glück en el campo de la literatura y se le concedió por su poesía.

La pregunta obligada en estos casos vuelve a repetirse: ¿por qué resulta noticia y se resalta tanto que sean mujeres quienes han obtenido estos cuatro reconocimientos?

Desde 1901 en la primera edición de la instauración del Premio Nobel hasta hoy, los galadonados han sido fundamentalmente varones y en una minoría muy notoria, algunas mujeres.

Esto responde a la conformación social y cultural del mundo, aún en nuestros días, en donde las exclusiones son generadas por un sistema lleno de violencias sobre las mujeres. Violencias soterradas e invisibles que siguen perviviendo entre otras violencias epistémicas que son claras en todos los espacios humanos, incluidos los espacios de la investigación.

Mucho por hacer para erradicar la discriminación y el machismo existente en los espacios académicos y de investigación. De todas las áreas en las que se dan los premios Nobel (química, física, medicina, economía, literatura y paz) en la historia desde 1901, se han concedido únicamente a 54 mujeres, es decir al 5.87 %.

Esto evidencia sesgos claros aún en sociedades que pensamos no incurren en esas prácticas. Sin embargo, las discriminaciones y exclusiones se cuelan aún en esas latitudes y se agudizan en países latinoamericanos como el nuestro, en el que se cuestiona todavía con fuerza la presencia de mujeres en las altas esferas de la investigación, y en donde dichas displicencias y exclusiones se presentan sin tregua.

La universidad es, entre otros escenarios -además de la familia y la sociedad- el espacio de construcción de la conciencia ética que permite apreciar el valor y la dignidad de las personas. Es ahí en donde se promueve el reconocimiento y la inclusión de las personas, sean hombres o mujeres. Por ello, el compromiso que tenemos como educadores no puede decaer.

Es nuestra nuestra obligación moral, pero también una oportunidad el poder generar formas de concientización sobre los prejuicios sexistas existentes en nuestro derredor, valorando que somos personas sin que esa valoración dependa de que seamos hombres o mujeres.

Mucho camino por recorrer, pero que con un buen equipamiento de concientización moral, logaremos cambios sustantivos en la asignación de los premios Nobel.

*Dora Elvira García González, profesora del Tecnológico de Monterrey

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