sexualidad en la tercera edad
Entrevistamos a especialistas y reunimos los mejores consejos (Foto: iStock)

Las personas de la tercera edad también tienen una vida sexual activa. Pero, este tema es tabú porque, socialmente, las prácticas eróticas y la vivencia del placer están relacionadas con la edad reproductiva. Hoy dejaremos atrás estas barreras y hablaremos de sexualidad en la adultez.

Te puede interesar: La ‘nueva sexualidad’ y las lecciones aprendidas en el confinamiento

Úsalo o piérdelo

Para este tema existe una regla general y es: úsalo o piérdelo, explica el doctor en sexología Armando Escalante. “Mientras más regular sea la actividad sexual, mayor será la probabilidad de mantener la función sexual hasta edades avanzadas. En cambio, si la actividad sexual no es regular, puede llevar a la pérdida de la función”, dice.

El sexo juega un papel importante en la salud mental, física y en la calidad de vida a cualquier edad. Conforme pasan los años los cambios propios de la edad pueden interferir en el disfrute; pero tomando en cuenta a expertos en salud sexual y nutrición, el adulto mayor puede disfrutar de esta actividad.

Es cierto que desde la adultez (35-40), el cuerpo comienza a deteriorarse, las respuestas orgánicas en general son más lentas o dejan de ocurrir como antes lo hacían. La piel es menos sensible y menos elástica, los reflejos son más lentos. El tono muscular es menos firme y la circulación menos regular. Los vasos sanguíneos menos flexibles, los huesos menos densos. En general el cuerpo entero tiene afectaciones y estos cambios sí afectan la respuesta sexual, puesto que ésta es una respuesta general del organismo que depende, particularmente, de la circulación.

“En términos llanos, somos menos sensibles, las erecciones son más difíciles de conseguir, son menos firmes, y duran menos tiempo. Hay menor lubricación y elasticidad vaginal, menos irrigación hacia toda la zona púbica; por lo que los orgasmos también son más difíciles de conseguir y suelen ser menos intensos que antes”, dice el sexólogo de la UNAM.

Sin embargo, el grado de deterioro, depende del estado de salud general de cada persona. Por ejemplo, si usted ha hecho ejercicio a lo largo de su vida y, en especial, si ha mantenido actividad sexual con regularidad, estas afectaciones son mucho menores. Y al contrario.

La higiene de sueño, también juega un papel importante en el deseo y desempeño sexual, por lo que se recomienda dormir las horas adecuadas según la edad y mantener horarios establecidos de comida, ejercicio y sueño.

Recomendamos: Cómo cuidar tu masa muscular

La raíz del problema es diferente en cada caso

De acuerdo a Martha Olivia Gómez Alvarado, uróloga certificada por el Consejo Nacional Mexicano de Urología, “60 % de hombres y mujeres mayores de 65 años quieren mantener una vida sexual activa, y esto es posible adaptándose a los diferentes cambios anatómicos y fisiológicos de la edad”.

Ambos sexos pasan por un proceso hormonal debido a la edad, en mujeres se conoce como menopausia. Esta serie de cambios biológicos afecta la salud sexual de esta forma:

La menopausia disminuye el deseo sexual, la sensación genital, la lubricación y el flujo sanguíneo vaginal. También hay un estrechamiento y atrofia de la vagina, además hay un adelgazamiento de los labios vaginales y cambios en el pH vaginal. Pero, permanece la capacidad de sentir orgasmos múltiples.

Para hacerle frente a estos procesos naturales se debe acudir con un especialista en función sexual (ginecólogos y urólogos). “Nosotros descartamos las causas de las alteraciones en la sexualidad, valoramos si son anatómicas, fisiológicas, psicológicas, o enfermedades previas. Examinamos si estos tienen que ver con medicamentos que está tomando el paciente”, dice la uróloga.

“En algunos casos la pérdida de deseo sexual se debe a un problema en el deseo sexual hipoactivo (ausencia de fantasías o pensamientos sexuales y falta de interés por tener actividad sexual), éste es un trastorno de la función sexual común, existen otros como la disfunción eréctil, eyaculación precoz, ausencia de orgasmos, falta de lubricación y muchos más”, explica.

En hombres y mujeres, es necesario descartar enfermedades que provocan la falta de deseo sexual. “En algunos casos la presencia de algún cáncer, problemas en la glándula tiroidea, enfermedades neurológicas o incontinencia urinaria, son la causa del problema”, dice la especialista.

Los especialistas recetarán de forma personalizada “el uso de algunos medicamentos para mejorar la rigidez de la erección y otros suplementos hormonales para mejorar el deseo; en el caso de mujeres, se les puede prescribir un tratamiento con estrógenos locales a nivel vaginal”, dice.

De nuestra selección editorial: ¿Cómo funciona nuestro sistema inmunológico?

De interpretación personal

“Aunque la mayoría de los médicos sugieren que los cambios fisiológicos propios de la menopausia causan las dificultades coitales, muchos terapeutas sugieren que estas dificultades podrían ser resultado, más bien, de la manera cómo entendemos el sexo o cómo nos significamos o representamos sexualmente a nosotros mismos”, resalta Escalante.

Es decir, si una persona está convencida de que el sexo tiene una finalidad reproductiva, es probable que cuando ya no se encuentra en edad fértil o ya no se sienta físicamente apta para la maternidad o la paternidad, deje de sentir interés en la actividad erótica.

Por otro lado, si la persona entienden el placer como un fin en sí mismo, es posible que su situación reproductiva no afecte su interés sexual.

Alimentación que favorece el deseo sexual

Se habla mucho de alimentos afrodisíacos, pero no hay evidencia científica al 100 %. Lo que sí existe es una alimentación balanceada y personalizada que puede ayudar en cualquier etapa de la vida a mejorar la salud de cada persona, y por supuesto, su desempeño sexual.

Por ejemplo, se dice que los mariscos son afrodisíacos, pero estos alimentos están lejos de ayudar a potenciar la sexualidad.

“Los alimentos muy ricos en colesterol: mariscos, quesos grasosos o leche entera no son adecuados para mejorar la actividad sexual. Por eso es necesario ir a un especialista en nutrición”, dice la nutrióloga Elizabeth Reyes Castillo, especialista en atención nutricional especializada en deporte y actividad física.

La mayoría de la población adulta en el país tiene obesidad, hipertensión y diabetes, por lo que la Reyes Castillo, miembro del comité científico, vocera y profesora de la Federación Mexicana de Diabetes, aconseja lo siguiente:

Para mejorar la circulación: se recomiendan ácidos grasos esenciales como el Omega 3. Alimentos antioxidantes que evitan radicales libres que pueden llegar a dañar el sistema circulatorio. “También hay que aumentar el consumo de frutas y verduras que contienen minerales esenciales como potasio y magnesio, estos son fuente de dopamina, y por consecuencia ayudan en la sexualidad”, dice Reyes.

“En el caso de la diabetes, hay que fortalecer el sistema cardiovascular: regular la glucosa, ya que esta puede determinar ciertas disfunciones sexuales. Se recomienda bajar el nivel de ingesta de azúcar”, explica.

Si se tiene hipertensión, se debe disminuir la cantidad de sodio, “revisa el etiquetado de tus productos, el sodio para una persona muy activa de la tercera edad es de 1 a 2 gramos por días”, indica.

La experta recomienda consumir proteínas de alto valor biológico como pescado, carne de res y pollo. En el caso del pescado se recomienda del tipo grasoso para que contenga el Omega 3 necesario, por ejemplo, sardina, salmón, arenque, charales. Se debe consumir pescado 2 ó 3 veces a la semana.

Te puede interesar: Estudio advierte que alimentos ultraprocesados favorecen el envejecimiento

“La alimentación debe ser balanceada de acuerdo al plato del buen comer, es decir, una buena cantidad de frutas y verduras en cada comida; una fuente de origen animal y menos cantidad de azúcar, fructosa u otro endulzante. Además, debe ir acompañada de ejercicio regular”, explica Reyes.

Hay alimentos que benefician la sexualidad, pero no hay una receta general. Los adultos mayores deben acudir con un especialista en nutrición para que les brinde una alimentación personalizada para solventar las deficiencias propias de la edad y que tome en cuenta cada uno de los detalles de su salud y los requerimiento de energía para su vida cotidiana.

La sexualidad en cualquier edad ayuda a la salud, genera endorfinas, dopaminas, todas estas hormonas bajan el estrés, promueven el buen apetito, el buen sueño, y en general propician una estabilidad emocional que ayuda a tener una vida más longeva. Por lo que, los especialistas recomiendan mantener estos hábitos que mejoran el desempeño sexual en la vejez:

Realizar ejercicio a lo largo de la vida.

Mantener contactos sexuales regulares.

Gozar de un buen estado de salud.

Descansar las horas que el cuerpo pida.

Tener una dieta de acuerdo a su estado de salud actual.

Y si hay un trastorno de la función sexual, acudir con el especialista para recibir el medicamento adecuado.