sobrevivir a un infarto al corazón
Hospitales equipados y especialistas, además de atención en los primeros minutos son esenciales. (Foto: iStock)

Cuando falla el corazón, el desenlace no necesariamente tiene que ser fatal. A pesar de que la enfermedad cardiovascular (ECV) es la primera causa de muerte en el planeta, hay posibilidad de algún día revertir esta situación.

En este sentido la Federación Mundial del Corazón (FMC) ha establecido una fecha que debe llenar a la humanidad de esperanza: el 29 de septiembre, Día Mundial del Corazón, el cual cobra especial relevancia por su conexión con la actual pandemia.

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“En la época de Covid-19, los pacientes con ECV se enfrentan a una amenaza de doble filo. No sólo corren un mayor riesgo de desarrollar formas graves del virus, sino que también pueden tener miedo de buscar atención continua para sus corazones”, se lee en un comunicado de la FMC.

Sobre este tema tres expertos en entrevista para Tec Review brindan sus puntos de vista que van desde el análisis frío de la situación hasta recursos mnemotécnicos para recordar fácilmente las medidas preventivas que pueden evitar un infarto.

En 20 minutos los pacientes salvan la vida

El primero de ellos es Alberto Gutiérrez Cancino, biólogo cardiovascular, con estudios en el Instituto Nacional de Cardiología “Ignacio Chávez”, en la Ciudad de México, quien coloca en su justa dimensión la gravedad de la ECV.

“Mientras que todo el mundo está espantado a causa de los casi un millón de muertos por el coronavirus, cada año mueren 17 millones de personas por problemas del corazón. Y el infarto es el ‘asesino’ número uno de esas 17 millones personas fallecidas”, expresa este experto de 58 años de edad.

Según últimos datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), de las 722 mil 611 personas que fallecieron en México en 2018, de enfermedades del corazón fueron 149 mil, y de infarto, en forma directa, 108 mil 616 personas.

“Si alguien se infarta y llega antes de 90 minutos a un hospital con sala de hemodinamia (quirófano del cardiólogo intervencionista), ahí el médico experto abre la arteria culpable y, literalmente, si la persona llega muriéndose, en 20 minutos le salva la vida”, explica este científico con más de 30 años de experiencia en el campo de la cardiología.

Gutiérrez Cancino también platica que cuando una persona se infarta quiere decir que se le cerraron una o varias arterias coronarias. Entonces cuando llega al hospital, los médicos le introducen por el brazo o la pierna un catéter con el cual resuelven el problema.

“Llegan personas en choque, muriéndose, y en unos minutos ya están recuperados, inclusive hablando, en el laboratorio de hemodinamia. Es impactante”, dice Gutiérrez.

Además, entre menos tiempo tarde el especialista en abrir la arteria que ocasionó el infarto, el tamaño del problema va a ser mucho menor.

La opción de los trombolíticos

El segundo experto es José Guadalupe Ortiz Medina, jefe de la Sala de Hemodinamia de la Clínica Londres, de Grupo Ángeles, en la Ciudad de México, quien comenta que para evitar que un infarto derive en una complicación fatal, también es posible recurrir a la opción de administrar un fármaco de urgencia.

“Se puede inyectar un medicamento llamado trombolítico que es para destruir el trombo que ocasionó el infarto al ocluir la arteria completamente. El infarto ocurre cuando la arteria se obstruye por un tapón de colesterol o por un trombo y ya no puede pasar sangre a través de ella”, explica este cardiólogo de 56 años de edad.

Se tapa una arteria por la llamada placa aterosclerosa, que es un conglomerado de capas de colesterol y otras sustancias que, según este médico con más de 20 años de experiencia, es como un drenaje antiguo en el que se van acumulando capas y capas de suciedad.

Respecto a los síntomas, Ortiz Medina comenta que el infarto de corazón se caracteriza por un dolor en el centro del tórax, extendido hacia el brazo izquierdo. En algunas personas es un dolor que les impide la respiración y experimentan una sensación de muerte inminente.

Algunos pacientes también sudan y tienen náuseas. Esto es lo más común. Sin embargo, de acuerdo con Ortiz, también hay manifestaciones atípicas del dolor a nivel del cuello o la mandíbula.

“Hay otro grupo de pacientes que, incluso, van caminando en la calle y empiezan a tener dolores molares muy intensos y entonces van con el odontólogo, pero obviamente no les encuentra nada. Otra localización atípica del dolor es en la boca del estómago o en los hombros. A otras personas les da hipo sobre todo cuando el infarto es de la parte de abajo del corazón”, comenta Ortiz.

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La prevención es la clave

El tercer experto es Marco Antonio Ramos Corrales, director médico del Hospital San José, en Ciudad Satélite, Estado de México, quien comenta que es mucho mejor anticiparse al problema de los infartos a través de una vida equilibrada y saludable.

Una alimentación alta en azúcares y grasas aumenta la posibilidad de infarto de corazón. El cigarro, el estrés y la depresión también incrementan la probabilidad de sufrir infarto. Entonces es recomendable adoptar hábitos en sentido contrario a estos factores desencadenantes, de acuerdo con Ramos Corrales.

“La obesidad, sobre todo abdominal, es un factor de riesgo. Se ha visto que las personas que tienen una cintura mayor a 90 centímetros si son hombres, y más de 65 centímetros si son mujeres, presentan mayor ocurrencia de infarto al miocardio”, dice este médico de 74 años de edad.

Ramos, quien en su haber ha atendido más de 20 mil casos de ECV, específica que el infarto suele manifestarse más en la mañana, entre las 9 y 11 horas, porque el ciclo circadiano favorece esta situación.

Finalmente, este médico quien durante 35 años fue jefe de la Unidad Coronaria del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional La Raza, comparte un número especial para prevenir todo tipo de problemas del corazón. Se trata del 0359099120530 y Ramos lo explica de la manera siguiente:

“El 0 es eliminar el cigarro, no hay que fumar. El 3 se refiere a caminar, hacer ejercicio diario. El 5 indica las porciones de frutas y vegetales que hay que comer al día. El 90 es el máximo de centímetros de cintura para los hombres (65 centímetros para las mujeres). Mientras que 99 es la cifra más alta que se debe tener de azúcar en la sangre, en ayunas. Luego 120 es la presión arterial máxima permitida, más arriba ya es un problema. El 5 que sigue corresponde con los niveles de colesterol en la sangre (que deben de vigilarse). El otro 3 corresponde al colesterol malo. Finalmente, el segundo 0 se refiere a que no haya estrés ni depresión”.