La contaminación atmosférica regresará (tal vez) peor que antes de la pandemia
Visión aérea de la Ciudad de México (Foto: iStock)

En distintas ciudades del planeta, los cielos se despejaron de contaminación para que el azul luciera en todo su esplendor. Durante las primeras semanas del confinamiento a causa de la pandemia de Covid-19, la baja actividad fuera de casa propició un aire más limpio. Aunque poco duró el gusto.

En algunas ciudades, como Nueva York, Milán y Nueva Delhi, la limpieza de los cielos se capturó en fotografías. El confinamiento ayudó a que las emisiones contaminantes bajaran pero ya están regresando a los niveles previos a la pandemia.

“No se apreció una reducción significativa (de la contaminación del aire). Ahora que estamos en la reactivación de los diferentes sectores de la economía, estamos viendo un regreso a niveles que teníamos antes de la pandemia”, señala Alberto Mendoza, líder del Grupo de Investigación en Energía y Cambio Climático del Tec de Monterrey.

La Ciudad de México, fue uno de esos casos en los que no se apreció una disminución considerable de la contaminación del aire. La razón es la amplia zona industrial y la vecindad con la planta termoeléctrica de Tula, Hidalgo.

La tarea fallida de eliminar la contaminación atmosférica del planeta

La contaminación que persiste

Si bien las medidas de confinamiento que tomaron diversos gobiernos del mundo ayudaron a la descongestión del aire, la medida fue momentánea. Sin embargo, en el Valle de México se requiere mucho más trabajo.

“Aunque la contaminación del aire sí se explica con el uso del automóvil, no podemos dejar de descartar la contribución que tiene la industria. La planta de Tula es una parte, pero hay un montón de industrias. La parte noroeste de la Ciudad de México es un cinturón de corredores industriales y también al interior de la ciudad”, señala Omar Arellano Aguilar, profesor del Departamento de Ecología y Recursos Naturales de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Otros investigadores coinciden en que será difícil tener mejor calidad del aire en el Valle de México.

“La planta en Tula nos contamina la Ciudad de México todo el tiempo. Incluso cuando no circula nadie, de todas las maneras, el aire puede estar horrible. Se debe a la termoeléctrica de Tula que quema combustóleo”, explica Miguel Alcubierre Moya, miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel III.

Un problema que regresa

Limitar las actividades fuera del hogar sí tuvo un impacto positivo en el medio ambiente, es momento de reforzar acciones, señalan algunos investigadores.

“A nivel global sí se redujo la contaminación atmosférica por lo que vimos en algunas imágenes de satélite. Los aviones y los barcos bajaron sus rutas. A nivel local es un poquito más complejo. En la Ciudad de México (la contaminación) no bajó mucho y hasta hubo varios días de contingencia”, señala Luis Zambrano, ecólogo e investigador de la UNAM.

Para Zambrano, otros elementos se conjugan en contra de una mejor calidad de aire en la capital del país:

La generación de contaminación de la planta de energía en Tula, Hidalgo.

La época de calor, en los meses de mayo y junio.

El regreso a las actividades tras la cuarentena.

En tanto, a nivel global, la reactivación económica implica que barcos y aviones vuelvan a desplazarse, junto con su huella de emisiones contaminantes.

“La gente está desesperada por salir, y con razón. Los gobiernos están desesperados por que la economía vuelva a recuperarse eso implica que la gente salga. Implica que automóviles, barcos y aviones vuelvan a salir”, añade Zambrano.

De acuerdo con información de la Ciudad de México y los Informes de Movilidad Local sobre Covid-19 de Google, al menos en esta urbe la actividad al exterior ya regresó al 80 %.

Contenido interactivo: Las ciudades en el aire 

Retos para enfrentar la contaminación del aire

Los científicos alertan sobre la falta de atención al cuidado del medio ambiente, especialmente el aire. Pese a que existen otras formas de generación de energía, en México prevalece el apoyo a los combustibles fósiles.

“Me preocupa mucho que el gobierno actual parece que quiere invertir más en plantas que queman combustóleo. Incluso en las que queman carbón. Está dejando de invertir –ya no digamos energía nuclear– sino en energía eólica y solar”, dice Alcubierre.

Desde 2018, especialistas en energías limpias pidieron mayor impulso a la generación de energía a través de fuentes renovables. No obstante, sin un plan para controlar las emisiones contaminantes, la meta de un aire más limpio se ve lejos.

“México ha tenido a través del tiempo compromisos para contribuir en el orbe a todas las iniciativas de reducción de gases de efecto invernadero. No hemos avanzado con la velocidad que quisiéramos en el establecimiento de estrategias de energías limpias renovables”, lamenta Mendoza.

El docente explica que uno de los mayores retos es reducir la huella de carbono. Además,  “descarbonizar nuestra economía puede tener un impacto positivo en la comunidad internacional”, añade.

¿Cómo será la movilidad en las ciudades del futuro?

Recomendaciones a tu alcance

Si desde las acciones individuales sumamos esfuerzos en beneficio del medio ambiente, los cambios se notarán. Así que sí hay alternativas para que cada uno contribuya a disminuir las emisiones contaminantes. Algunas son:

Utilizar el automóvil particular solo lo necesario.

Planear las compras para evitar salir en automóvil constantemente.

Buscar las opciones de ‘ahorro de energía’ en cada dispositivo o electrodoméstico que usemos.

Solo solicitar envíos a domicilio si es muy necesario.

Al respecto, Mendoza señala que la movilidad individual en automóviles disminuyó durante algunos meses. En tanto, la movilización de bienes no se detuvo.

“Todas estas compañías que envían los bienes a las casas es una exacerbación de la movilidad. No necesariamente siempre es negativo. Hay que entender muy bien la dinámica que está ocurriendo en la sociedad”, dice Mendoza.

Para lograr los objetivos de reducción de emisiones a los que se ha comprometido el país a nivel internacional, hace falta reforzar a nivel institucional. “Este gobierno tiene una visión poco clara de lo que es la crisis climática (…) tiene una visión muy setentera de cómo se maneja el ambiente”, señala Zambrano.

Más que esperar que el gobierno ajuste la dirección en cuanto a protección del medio ambiente y reducción de emisiones contaminantes, el desafío está en nuestras manos.

“Las ciudades del futuro las tenemos que imaginar con una descarbonización profunda. La electrificación de las ciudades va a ser un tema muy relevante. La introducción masiva de vehículos eléctricos va a ser muy importante y tener suministros de energía eléctrica a través de fuentes limpias y renovables va a ser también una apuesta”, espera Mendoza.

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