Otra crisis de la pandemia: ¿Qué nos provoca la falta de abrazos?
Yannika Ehde abraza a Hassan Moghaddam en la estación de abrazo de la compañía Minc en Malmoe, Suecia. (Foto Nilsson/ TT News Agency / AFP/ Suecia OUT)

Ely festejó su cumpleaños en medio de la pandemia casi sola. La joven que cumplió 30 años está acostumbrada a tener dos fiestas. Una celebración con varios de sus amigos, otra con una comida con su familia. Este año, se quedó sin los abrazos de las personas que la quieren.

Durante la semana, su trabajo puede comenzar muy temprano y acabar ya entrada la noche. La jornada consiste en manejar muchos archivos, con mucha información. Por desgracia, la velocidad de internet de su domicilio, al sur de la Ciudad de México, no es la mejor para ayudarla con sus tareas.

Así que luego de más de cinco meses de confinamiento, un cumpleaños solitario y exceso de trabajo, su salud mental y física se está viendo afectada. “Estoy bajando mucho de peso y tengo sueño todo el tiempo”, cuenta.

Acostumbrada al contacto, a salir con sus amigos y a tener más actividades sociales, ahora pasa todo el tiempo en casa. Con esto busca evitar que su madre contraiga Covid-19.

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Todos necesitamos un abrazo

A lo largo de nuestro desarrollo, el contacto con otros seres humanos es necesario. Desde que nacemos, necesitamos el calor de nuestra madre para generar las primeras defensas de nuestra vida. La leche materna y el calor del cuerpo de la madre ayudan al bebé a enfrentar el mundo por primera vez.

Los abrazos influyen en nuestro estado anímico. Son un gesto que se considera de los más humanos. En psicología sabemos que son importantes y hay muchísimas investigaciones recientes que dan cuenta de la importancia de los abrazos. Mejoran la autoestima y reducen muchas veces el estrés, inclusive antes de que pase”, señala Ana Georgina Palma Bermúdez coordinadora del área de psicología de la unidad de neurociencias de Neurometrics.

Algunos de los efectos que los abrazos tienen en las personas son:

  • Impulsan la autoestima.
  • Brindan sensaciones de tranquilidad seguridad y protección.
  • Al recibir un abrazo el cerebro libera oxitocina, la hormona de la felicidad.

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), a través de sus Guías para el Cuidado de la Salud, tanto para hombres y mujeres, señala a los abrazos como expresiones de afecto. “Las caricias, los besos, el tomarse de la mano, los abrazos, son necesarios para nuestra salud física y mental”, destaca el Instituto.

¿Qué nos provoca la falta de abrazos?

Ante una amenaza, una reacción natural es protegernos y reconfortarnos con abrazos y apapachos, pero por la pandemia se ha recomendado el distanciamiento físico, y eso representa un problema emocional para algunas personas, afirmó Jesús Ramírez Bermúdez, doctor en Ciencias Médicas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Aunque las medidas tomadas ante la emergencia sanitaria son necesarias, dentro de la cultura del cuidado a la salud se deben replantear algunas prioridades para equilibrar el bienestar físico y emocional.

Los abrazos como protección corporal forman parte de los aprendizajes más tempranos: durante la crianza; es una herramienta intuitiva inicial, porque somos seres sociales. Por ello, en este proceso que vivimos algunas personas a veces se sienten tristes y con desesperanza.

“Debemos saber cómo modular las emociones, sobre todo si llegan a ser destructivas; esto puede ser a través de las artes, el deporte o la meditación, que nos ayudan a no dejarnos llevar automáticamente por una serie de pensamientos que nos hacen sentir mal”, explicó Jesús Ramírez.

En la actualidad, la gente está perdiendo familiares y los protocolos de seguridad impiden pasar por ciertos procesos, lo que ha derivado en un “duelo complicado, que se origina a partir de las separaciones abruptas, por ejemplo, en los hospitales, con pacientes que fallecen sin despedirse”.

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Distancia física no es distancia emocional

Dado que enfrentamos una pandemia con repercusiones que aún no se conocen del todo, mantener la distancia física para evitar contagios es una medida de higiene adoptada en todo el mundo.

Esta distancia física no debe confundirse con distancia emocional. Los recursos electrónicos y digitales como las videollamadas, la telefonía y redes sociales nos mantienen en contacto con nuestros seres queridos.

Si bien una demostración de afecto como un abrazo es insustituible, tenemos otros recursos, asegura Palma.

“Hay cosas como sonreír, la risa y hacer ejercicio que aumenta sustancias en nuestro cerebro que están asociadas con felicidad. Creo que deberíamos tener esta información más cercana a nosotros para cuando la necesiten”, dice la especialista.

Nuevos hábitos pueden ayudarnos a superar la falta de contacto físico en este momento. O si te encuentras aún en confinamiento con tu familia, no dejes de lado esta medicina que significan los abrazos.

“Ayudar a los niños más pequeños a afrontar (la pandemia) puede significar dar más abrazos y hacer más mimos. Aprovecha esta oportunidad para pasar más tiempo juntos y pensar en actividades familiares que todos disfruten”, es uno de los consejos de la Clínica Mayo.

Atender la salud mental

Para superar esta falta de contacto físico, Ely ha tomado precauciones. Al no poder terminar su trabajo temprano entre semana, usa los domingos para tomar el sol en Chapultepec, una extensa área verde en la Ciudad de México. Usando cubrebocas realiza un poco de ejercicio y se mantiene lejos de otras personas.

Para estar en contacto con su familia usa WhatsApp y redes sociales. Para ella, su prioridad es mantener su salud, física y mental, para poder cuidar a su madre sexagenaria.

Sin embargo, la pandemia de Covid-19 y las medidas de confinamiento han desafiado el cuidado de la salud mental. Esta parte del cuidado personal enfrenta el reto cultural de ser considerada tabú.

No obstante, el cuidado de la salud mental ha cobrado relevancia con el confinamiento. Instituciones como el Tec de Monterrey, la UNAM y el IMSS han abierto líneas de atención psicológica para atender a quienes sufren tristeza, ansiedad, miedo, alteraciones del sueño y otros trastornos.

Quizás una forma de empezar a atender la salud mental, generar empatía y superar los retos del día a día son los abrazos. “Un abrazo va mucho más allá del gesto afectivo. Es un vínculo integral que une a cada miembro de la familia, por medio de valores, experiencias, afecto, respaldo emocional y unión familiar”, señala el abogado y psicólogo Raúl Lazalde.

“Una persona con bases y principios firmemente establecidos dentro de su hogar, va a saber lo que está bien y lo que está mal. Sabrá discernir y por lo tanto tomar una mejor decisión, con resultados positivos para él y para quienes lo rodean”, dice Lazalde sobre la importancia de la unión familiar y conservar la salud mental en esta pandemia.

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