¿Cómo funciona nuestro sistema inmunológico?
White blood cells seen under a microscope. (Photo: iStock)

En la Guerra de los Mundos, de H. G. Wells, los humanos usan su arma secreta para derrotar a los seres de otro planeta que buscan erradicarlos: su sistema inmune desarrollado durante millones de años.

El sistema inmune está con nosotros desde que nacemos y nos ayuda a enfrentarnos al mundo. Desde que estamos en una etapa embrionaria comienza el desarrollo de nuestras defensas innatas. A medida que crecemos, hay factores que son sus enemigos e impiden una adecuada defensa. Pero, ¿cómo funciona nuestro sistema inmunológico?

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¿Cómo se define?

El sistema inmunitario o inmunológico corre por nuestro cuerpo. Está formado por tejidos, células y moléculas en la sangre. Su actividad define al individuo porque es capaz de diferenciar lo que les es propio de lo que es ajeno, como virus o bacterias.

Dicha capacidad defiende al organismo porque le permite reconocer las características particulares de cada agente patógeno, características que reciben el nombre de antígenos, y que el sistema inmunitario trata de destruir.

Las células esenciales del sistema inmune son los linfocitos, mientras que las proteínas específicas toman el nombre de anticuerpos. Los órganos linfoides primarios son: la médula ósea roja y el timo, mientras que los secundarios son los ganglios linfáticos.

El sistema inmunitario es individual y madura a lo largo de la vida del organismo a medida que éste adquiere y desarrolla su memoria inmunitaria. Una parte de esa memoria es ancestral.

Innata y adquirida

“La inmunidad innata son las barreras que impiden que materiales dañinos entran al cuerpo. La tos, las lágrimas, la piel, el ácido gástrico de nuestro estómago y los vellos de la nariz forman parte importante de esta inmunidad innata”, explica Jorge Yamamoto, médico endocrinólogo.

Antes y después de nacer comenzamos a obtener la inmunidad adquirida, cuando nuestra madre nos comparte anticuerpos desde el útero y luego con la leche materna, dice Yamamoto. Esto fortalece nuestro sistema inmune para dar respuesta a infecciones. Se le conoce como inmunidad activa a la respuesta de nuestro cuerpo ante los virus o bacterias.

Gracias a los avances científicos, al nacer también podemos acceder a otro tipo de ayuda a nuestro sistema inmunológico. Se trata de la inmunidad activa artificial y son todas las vacunas que nos ayudan a mantener la salud.

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Aliada contra enfermedades

La vacunación es una forma de fortalecer a nuestro sistema inmune. “Si no te vacunas y te da sarampión, va a ser extremadamente grave. Si te vacunas y te da, serán solo tres o cuatro ronchitas. La diferencia está en la respuesta inmunológica, en la manera en la que capacitaste tu cuerpo para tener defensas”, señala Yamamoto.

Otros aliados de tu sistema inmune son:

  • Hacer ejercicio.
  • Lactancia materna.
  • Alimentación equilibrada.
  • Consumo de vitaminas únicamente prescritas por el médico.

Así como se puede mejorar y mantener un sistema de defensas adecuado, hay otros factores que impiden que nuestro cuerpo responda a las infecciones.

Los enemigos del sistema inmune

El estrés crónico es uno de los enemigos que cambian la forma en como funciona nuestro sistema inmunológico. Y es diferente en cada persona. Puede comenzar presentándose como una predepresión y agravarse.

“Está demostrado que la falta de sueño y el estrés crónico pueden alterar la respuesta del sistema inmunitario”, indica Alejandro Garza Alpirez, especialista en Inmunología y Reumatología del Instituto de Medicina Interna del Hospital Zambrano Hellion TecSalud.

Esta situación se complica porque el estrés puede ser provocado diferentes situaciones individuales. “Generalmente lo vemos en las personas con estados de ansiedad generalizado o trastornos depresivos. Pero no tiene que llegar a ser depresión, puede ser distimia”, agrega el especialista.

Tratar el estrés crónico evitará que las defensas del organismo bajen. “Cualquier médico general, médico familiar o internista puede darse cuenta de ello. El estrés tiene diferentes factores desencadenantes. Para unos es que su jefe sea muy estricto, para alguien más es que el esposo no llegue a la casa a las ocho de la noche”, explica Garza.

Otros factores que debilitan el sistema inmune son el sobrepeso y la obesidad porque son estados de inflamación. La forma en que las defensas del cuerpo actúan es montar una respuesta inflamatoria, por lo que personas en estas condiciones pueden tener una “sobrerespuesta”.

Además, las bebidas alcohólicas en exceso pueden alterar el sistema inmunitario. La falta de actividad física es otro factor para tener baja respuesta inmunitaria.

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Las defensas contra la COVID-19

Así como el cuerpo tiene su propio mecanismo para defenderse de amenazas externas, la sobrerespuesta complica el alivio. Es una de las situaciones que vemos con un virus nuevo como el que provoca el SARS-CoV-2

Imagina al sistema inmune como un ejército que debe defender al presidente. Las células de defensa son los soldados que te van a defender. Si los soldados usan contra el atacante con bombas nucleares se van a llevar en el encuentro al presidente”, dice Garza.

Es decir, las consecuencias de la sobrerepuesta del organismo pueden llevarlo a la muerte. Por desgracia, no hay forma de evitar la sobrerespuesta, pues depende de cada paciente.

“No hay medicamento que el paciente se pueda prescribir, no hay yerba, no hay chochito. No hay algo para evitar esa sobre respuesta inmunitaria”, señala el especialista de TecSalud.

Sin embargo, los factores mencionados como tener una rutina de sueño reparador, hacer ejercicio, mantener una dieta balanceada, evitar el sobrepeso y moderar la ingesta de alcohol son un buen comienzo.

 

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