La luz de tu teléfono puede dañar tu piel
Te explicamos los daños que causa la luz que emite tu teléfono móvil. (Foto: iStock)

La luz azul es un porcentaje de la luz visible y está cercana al espectro de una dañina: la ultravioleta. Algunos aparatos electrónicos que usamos en la vida cotidiana emiten este tipo de luz. La exposición prolongada a esta fuente puede perjudicar nuestros ojos y hasta nuestra piel. También es la responsable del cansancio y sequedad ocular. Sus efectos se encuentran hasta en nuestros hábitos de sueño. Si estás pasando más tiempo frente dispositivos electrónicos por la pandemia, debes saber cómo te afecta. Aquí te contamos:

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La radiación

Una forma de radiación que conocemos bien es la que proviene del sol. Al estar demasiado tiempo expuestos a la luz del sol vemos sus efectos en enrojecimiento y descamación de la piel. Los dispositivos electrónicos también emiten radiación.

“Probablemente muchos no saben que aunque se vea blanca, la luz está compuesta por muchos colores. Cada color de este espectro tiene una radiación diferente. La luz roja es la que menos radiación emite y la luz azul es la que más emite”, explica Oscar Hernández Moreno, optometrista.

Las computadoras, tabletas, celulares, televisores y luces LED emiten luz azul. Por su longitud de onda corta -similar a la luz ultravioleta- la córnea y el cristalino no pueden bloquearla o reflejarla.

Afectaciones

Si estudias o trabajas pasas una gran parte del día conectado a este tipo de aparatos. “Esto afecta directamente a la retina. Hay estudios que relacionan la aparición temprana de la Degeneración Macular Asociada con la Edad (DMAE) con la sobreexposición a la luz azul”, agrega el especialista.

Hernández señala que la DMAE es la primera causa de ceguera en los países industrializados. Se trata de un proceso degenerativo en el que se dañan las células de la retina.

Otro problema relacionado con el uso excesivo de dispositivos es la fatiga visual mejor conocida como astenopía. Se caracteriza por escozor en los ojos, enrojecimiento, ojo lloroso y sensibilidad a la luz. “Algunas personas también presentan dolor de cabeza, mareos y contractura”, dice Hernández.

Algunas personas con uso intensivo de pantallas pueden fijar su vista por mucho tiempo. “Esto hace que se afecte la calidad de la película lagrimal y entonces tenemos ojo seco”, explica Valeria Sánchez Huerta, directora médica de APEC Hospital de la Ceguera.

Piel y sueño

Y los daños no se quedan solo en los ojos, también se manifiestan en la piel y falta de sueño. “El abuso de los electrónicos está viéndose reflejado en alteraciones en el ciclo circardiano del sueño”, dice Sánchez.

La luz que emiten los electrónicos produce cambios a nivel de la sustancia que nos ayuda a conciliar el sueño. La menor calidad de sueño contribuye al cansancio generalizado, agrega.

En tanto, la piel también resiente la exposición prolongada a la luz de los dispositivos. “Pasamos muchas horas pegados a la computadora, entre seis y siete horas al día. Una sobreexposición a estas fuentes de luz altera la síntesis del colágeno y la elastina. Estos componentes de nuestra piel ayudan a que tengamos mayor firmeza y elasticidad en el rostro”, dice Isabel Negrín, química y vocera de Icsitum, comercializadora de productos para el cuidado personal.

Prevención

Para evitar que la luz de los dispositivos afecte tu vista y tu piel, Juan Homar Páez Garza, director del Instituto de Oftalmología y director de la Fundación Tec Salud hace las siguientes recomendaciones:

  • Lubricar los ojos periódicamente. Se olvida parpadear por mantener la vista fija en los dispositivos.
  • En caso de requerirlo, usar lágrimas artificiales.
  • Mantener una distancia mínima de 30 centímetros entre los ojos y las pantallas.
  • Ajustas el contraste y brillo de los dispositivos para que sea bajo.
  • Por cada 20 minutos de trabajo, tenemos que dirigir la mirada a una distancia de 20 pies (seis metros) por mínimo 20 segundos.

“Necesitamos que nuestro ojo se relaje viendo de lejos”, dice Páez, quien difiere de los daños acerca de la luz azul. “Lo que sí puede pasar es que el ojo no se lubrique adecuadamente, algunos errores de refracción se van a manifestar”, señala el directivo.

Pasar una hora con la vista en un dispositivo ya se considera un abuso de medios electrónicos para el ojo, dice Sánchez. “Si no tomamos las medidas de prevención, empieza a haber una afectación importante”, señala.

Cuidado especial para los niños

Al encontrarse en etapas tempranas de su desarrollo, los niños deben seguir reglas más estrictas para el cuidado de sus ojos. “Por exceso en el uso de la computadora, los niños sí pueden desarrollar miopía”, dice Páez.

Para evitarlo, el especialista recomienda:

  • Que los niños salgan a la luz solar durante el día, aunque sea por unos minutos.
  • Los niños menores de 24 meses no deben estar expuestos a la luz de dispositivos.
  • En niños de entre dos y cinco años, su uso debe limitarse a solo una hora al día fuera de las actividades escolares.
  • Para mayores de seis años, si juegan con pantallas, que no sea por más de dos horas al día.
  • Seguir la recomendación 20-20-20 (por 20 minutos de uso, 20 segundos de descanso y dirigir la vista a más de 20 pies).
  • No utilizar dispositivos una hora antes de dormir para no alterar el sueño.

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