The double challenge for young Mexicans who are entrepreneurs
PHOTO CAPTION: Discrimination? Lack of trust? These entrepreneurs don’t give up. (Photo: iStock)

Julia Romero recibió el revés de su vida cuando estaba a punto de lanzar su empresa. Una persona a la que le tenía mucha confianza le dijo que su proyecto no tenía futuro. No solo fue el rechazo en su búsqueda de inversión, sino la falta de apoyo moral lo que la afectó. Estaba en los últimos semestres de la carrera de biotecnología.

“La gente al principio no creyó en mí”, cuenta a Tec Review. “Cuando empecé con Sali-bar, era un estudiante del Tec de Monterrey que no tenía ninguna experiencia siendo empresaria”, recuerda.

Durante los meses siguientes, muchos cercanos le cerraron la puerta para invertir en su proyecto. Luego, Romero y su equipo lograron reconocimientos a nivel nacional y en su natal Chihuahua. Los concursos en los que participó atrajeron a los inversionistas.

Hoy, Sali-bar, un método temprano de detección de la preñez bovina, tiene clientes ganaderos e interesados en su producto en México y Latinoamérica.

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Jóvenes emprendedores

El espíritu joven es la fuerza que se necesita para emprender. Y los jóvenes mexicanos son un ejemplo de ello. En México, alrededor del 45 % de la población de entre 18 y 64 años ha emprendido un negocio en los últimos dos años, según el reporte Global Entrepreneurship 2019-2020.

“El arte de ser emprendedor es mantener un optimismo inquebrantable al tiempo que enfrentas la realidad y resuelves las batallas del día a día”, señala Fernando Lelo de Larrea, socio en ALLVP, fondo de financiamiento.

La falta de contactos

Emprender en medio de una pandemia conlleva mayor grado de dificultad. Pero no es imposible. Así lo demuestran Santiago Hernández, un mexicano en Stanford, y otros mexicanos y peruanos que se conocieron este año. Un concurso en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) los puso en contacto y decidieron emprender.

Los jóvenes, aún estudiantes de los primeros semestres de sus respectivas carreras, crearon un chatbot para evitar llamadas falsas sobre casos de Covid-19. Con la verificación de la clave única de registro de población (CURP) o documento nacional de identidad (DNI) en Perú, los jóvenes evitan que los sistemas de salud desperdicien recursos.

Sin embargo, para seguir el proyecto, es necesario que las autoridades avalen su trabajo. “Mi compañero, Jorge Armenta, llevas el tema con asociaciones, organizaciones sin fines de lucro y fundaciones que están atacando el tema de Covid-19. Lo que buscamos llegar a la Secretaría de Salud y ver cómo podemos apoyarlos con todo el talento y los recursos que tenemos por acá”, cuenta vía telefónica desde Palo Alto, California.

Cambiar la estrategia

La pandemia no solo dio nuevas ideas para emprender, también hizo que los emprendedores dieran un giro al negocio que ya tienen avanzado. Con tan solo 24 años, Eduardo Centeno, Everhard Ortega empezaron la empresa de análisis de datos Vincom.

Apenas tenían unos meses de haber salido de la carrera ingeniería de negocios y tecnologías de la información cuando ya eran empresarios. Los egresados del Tec de Monterrey Campus San Luis Potosí tenían entre sus principales clientes a minoristas. Pero con el cierre de tiendas por la pandemia, sus servicios dejaron de ser tan solicitados.

De brindar analíticos sobre ventas, hoy además tienen una plataforma para verificar si una empresa cumple con los requisitos para operar en la nueva normalidad. Y apenas tienen 26 años.

Las empresas están en austeridad y no cuentan con recursos suficientes para invertir grandes cantidades en nuevos proyectos. Creamos un software como servicio con toda la información relacionada con el cumplimiento de la nueva normalidad a un costo accesible”, dice Ortega.

Discriminación

Paola Hernández es estudiante del Tec de Monterrey y cofundadora de PYMO, una startup de impacto social. Su trabajo consiste en buscar donaciones para adquirir equipo médico necesario durante la pandemia. Con esta plataforma, conecta a donadores con las personas que lo necesitan.

El principal reto es que te tomen en serio. Llegas a juntas y en algunos lugares, por ser joven y estar empezando, no te toman en serio. Creen que solo es una idea o que no vas a trabajar suficientemente fuerte para lograr llevar a cabo tu proyecto”, dice.

PYMO es un equipo de mujeres que también ha atravesado por la discriminación. “Creen que eres una niña con buenas intenciones más que un modelo de negocio”, lamenta. No obstante, las jóvenes han conseguido recaudar solo para esta iniciativa 506,700 pesos. Estos recursos son para el primer pedido de insumos médicos que llevarán a hospitales del sector salud.

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