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Un halo solar puede ser visto desde la superficie terrestre como un anillo o antelia que rodea el sol. Muestra distintos colores como rojo, amarillo, verde o morado. Pero, ¿cómo se forma y en qué situaciones puede observarse?

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Aunque la similitud de los colores del aro hacen pensar que es un arcoíris, no es así. Los arcoíris se producen debido a la descomposición de la luz solar en el espectro visible. Es decir, cuando los rayos atraviesan pequeñas gotas de agua. 

En cambio, un halo solar se produce por la misma refracción de la luz, pero en cristales de hielo que están suspendidos en la troposfera. Ocurre porque en la atmósfera se forman nubes de tipo cirrostrato -con una forma parecida a un velo- las cuales se caracterizan por estar compuestas de hielo.

¿Cómo se producen?

El Centro de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explicó que estos fenómenos meteorológicos se dan gracias a la combinación de bajas temperaturas. Éstas suceden en las capas altas de la atmósfera y se combinan con la humedad que proviene de los océanos.

En la troposfera, la luz del Sol choca con los cristales de hielo y se fragmenta cuando lo atraviesan. El aire caliente que asciende desde la superficie terrestre eleva la humedad dando lugar a la formación de nubes. 

Cuando las nubes llegan a la parte más alta de la troposfera, convierten esa humedad en cristales de agua. Los cristales reciben directamente la luz del Sol y la descompone para crear el halo solar.

De acuerdo con información proporcionada por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), también puede ser un antecedente al sistema de tormentas. Pueden verse hasta 24 horas antes de la llegada del sistema y son una clara señal de un fuerte descenso de temperatura.

Este fenómeno es una combinación de factores óptico-meteorológicos y normalmente ocurre durante los meses invernales. Además, pueden verse de forma más habitual en las zonas gélidas del planeta. 

Daniel Flores, investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM, aclaró que aunque está de por medio el Sol, es un evento de la atmósfera terrestre y no uno astronómico.

“En México, pueden observarse en la temporada de ciclones o cuando hay ondas gélidas provenientes de la región polar”, indicó Flores.