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La felicidad puede traer múltiples beneficios físicos a tu cuerpo. Filósofos, médicos, psicólogos y las diferentes culturas del mundo se han interesado por explicar cómo ser feliz y cuáles son sus efectos.

Aristóteles decía que el camino a la felicidad es la virtud. Practicar la generosidad es una de las formas de dar alegría a otros. Con eso, se obtiene la satisfacción.

Sin embargo, la felicidad y la alegría son diferentes. La felicidad se refiere a un estado de bienestar relacionado con la satisfacción de las necesidades básicas. En tanto, la alegría es un episodio con una sensación de bienestar a corto plazo, explica Hugo Sánchez, académico de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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Felicidad y salud

De acuerdo con una investigación de Elaine Mead, licenciada en psicología y criminología por la Universidad de Keele en Reino Unido, el estado de felicidad tiene seis beneficios concretos en la salud:

  1. La felicidad mejora la salud del corazón
  2. Ayuda a combatir el estrés
  3. Fortalece el sistema inmunológico
  4. Propicia un estilo de vida más saludable
  5. Ayuda a disminuir el dolor crónico
  6. Promueve una vida más longeva

Aunque sentirse feliz puede ayudar a desarrollar estos beneficios, la gente no debe “obligarse a ser feliz”. Mucho menos verlo como otra “tarea pendiente”, advierte Mead.

Hábitos que ayudan a fomentar la felicidad

Algunas personas sugieren que la felicidad es el equilibrio entre lo que te apasiona, entre tu profesión, tu misión y tu vocación, como señala la filosofía japonesa ikigai.

“La clave radica en el conocimiento de uno mismo. Escuchar a nuestro cuerpo es todo un reto en este tiempo que vivimos porque estamos tan conectados en todo. Estamos pendientes de las redes, del bombardeo de información. Hay pocos momentos para estar uno a uno. Estar en silencio”, dice Gizehlle García, coach certificada en corporate wellness.

Las recomendaciones más comunes para lograr un estado de equilibrio son:

  • Hacer ejercicio
  • Disfrutar tu comida favorita (con moderación)
  • Visitar un lugar que disfrutes
  • Hacer lo que nos gusta de acuerdo a nuestra vida

Propiciar nuestra felicidad es diferente en cada persona. Ir a la playa puede ser una experiencia placentera para quien gusta de la arena y los lugares abiertos. Ese mismo lugar puede provocar ansiedad en personas con agorafobia.

Los neurotransmisores encargados de despertar ese estado de bienestar son la serotonina y la dopamina. Ambas se producen en el cerebro cuando hacemos algo que nos agrada.

“La recomendación es hacer algo que a ti te guste o te genere una emoción. Lo que vayamos a hacer, que esté relacionado a nuestros gustos y nuestras experiencias”, dice Diana Gutiérrez, psicoterapeuta de la unidad clínica de Neurociencias Neurometrics.

Sin presión

Al igual que Mead, Gutiérrez dice que se debe evitar caer en la trampa de forzarnos a ser felices.

La presión por hacernos felices puede hacernos infelices. Si estamos buscando otras experiencias…quizás no es suficiente lo que estamos viviendo. Ahorita eso nos puede llevar a cuestiones de frustración, enojo y trastornos como la depresión”, señala.

La felicidad hay que cultivarla siendo generosos con nosotros mismos, escuchando nuestras necesidades y pidiendo ayuda si es necesario. No es una carrera, es un encuentro  con nosotros mismos y nuestra esencia.

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