Jaime Navarro
Jaime Navarro

Por Verónica Cervantes

En diciembre de 2017 se inauguró la primera fase del Parque lineal Ecoducto Río de la Piedad, que corre sobre el cajón de aguas residuales en Viaducto Miguel Alemán. Son 1.6 kilómetros sobre el camellón que divide ambos sentidos de esta avenida.

La recuperación del espacio público se originó en 2012, cuando el despacho Taller 13 y organizaciones civiles llevaron a cabo la actividad “picnic en el río”, para convivir y conversar sobre los
caudales entubados en esta vialidad de la CDMX.

Posteriormente, en 2017, se realizó nuevamente un picnic, con una visión regenerativa de la ciudad enfocada en cuatro ejes: agua, movilidad, espacio público y consumo responsable. A su vez, estas directrices abarcaban cuatro niveles (individual, comunitario, local y regional) y
cuatro acciones (cambio de hábitos, infraestructura,
 presupuesto y leyes).

La estrategia 4x4x4 se tradujo en el nombre “Cuatro al Cubo”, que reúne a organizaciones civiles, empresas y activistas como: TECHO, Roma Verde, Hola vecino, Walking México, Urbanística, Trasos, Sistema Bio, Ruta Cívica, Taller de Diseño Ecológico, Los Súper Cívicos, IRRI y Green Peace, entre otros.

Diseño del Ecoducto

El sistema hidráulico consta de tuberías y humedales (canales) que interactúan entre sí y aprovechan la pendiente del terreno para permitir el flujo del agua. De acuerdo con Alejandro Federico Alva Martínez, coordinador general del proyecto ambiental Ecoducto, y Margarito Martín Vázquez del Carmen, coordinador del diseño hidráulico, el sistema funciona a partir del agua negra que se bombea y se lleva a un desarenador.

Ahí la materia se sedimenta e interacciona con la luz solar, que favorece la formación de microalgas y funge como laguna de oxidación. Luego de este proceso el agua pasa a un clarificador donde se bombea a los biodigestores expuestos, en los que el líquido se trata sin oxígeno (anaerobia). Se calienta enseguida con el sol y, por medio de microorganismos, se degrada un 25% de materia.

Después llega a tanques de aclimatación y se lleva a los humedales artificiales donde se degradan los elementos nutritivos, se forman biopelículas de microrganismos y se reduce la materia orgánica. Por último, en los humedales centrales se trata el agua hasta obtener el nivel acorde con la Norma Oficial Mexicana NOM-003-ECOL-1997.

El sistema –al cual da mantenimiento la Secretaría de Obras y Servicios– trata 6,000 litros (6m3) diarios pero tiene la capacidad de filtrar 30,000 y podría duplicar dicha cifra, aunque esto varía según las precipitaciones.

Además del tratamiento del agua, de acuerdo con información del Gobierno de la CDMX, este parque lineal contribuye a mejorar el paisaje urbano, con beneficio para más de 300 mil personas, además de ser un lugar recreativo.

La vegetación contribuye a la reducción de 50 toneladas de carbono emitidas a la atmósfera cada año y favorece la producción de oxígeno, al igual que disminuye la acumulación de calor en la zona al mantener un clima húmedo.

Como parte de la rehabilitación del entorno se colocaron bancas para el descanso de los visitantes, techumbres para el resguardo del sol, luminarias, escaleras, rampas, pasos seguros y se ampliaron las banquetas de la zona, todo esto demuestra que el diseño también funge como agente de cambio social.

María Antonieta Peregrina Castañeda, socia y directora ejecutiva de Cuatro al Cubo –plataforma que propuso el Ecoducto– coincide y asegura que el diseño contribuye a resolver los problemas de las ciudades.

Con la finalidad de presentar soluciones para el cuidado del medio ambiente, diseñadores y otros conferencistas se presentarán en el evento What Design Can Do (WDCD), en la Ciudad de México, que se efectuará del 6 al 8 de mayo en el Palacio de Bellas Artes.

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