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(Notimex) – Este 2018 se cumplen 15 años desde que se llevó a cabo por primera vez la secuenciación del genoma humano. Hoy, el nuevo gran reto en este sentido es el de entender la epigenética, es decir, el impacto de los factores ambientales en los genes de nuestro organismo, ya que las alteraciones o mutaciones que causan pueden propiciar padecimientos como el cáncer y el Alzheimer.

En una conferencia de prensa para conmemorar el Día Mundial del ADN, investigadores del Instituto de Fisiología Celular de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), recordaron que, actualmente, se conocen entre 20,000 y 25,000 genes del genoma humano.

La investigadora Mayra Furlan explicó que nuestro genoma está compuesto por regiones con genes pero, también, por otras sin genes, algo que en su momento fue considerado como “DNA basura”. Sin embargo, pronto se conoció que es ahí en donde caen muchas mutaciones que producen enfermedades serias.

“A este conjunto de secuencias no codificantes que presentan modificaciones que generan enfermedades se le conoce como polimorfismos y estamos empezando a entender la función de esta parte del genoma”, afirmó.

El también investigador Víctor Julián Valdés destacó que, con el uso de modernos equipos que permiten la secuenciación paralela masiva, se conocen los genomas de muchos otros organismos, además de que permiten observar las alteraciones en tejido enfermo y compararlo con tejido sano.

Así, se realiza una investigación para saber cómo la estructura de los genes responde ante circunstancias ambientales normales o patológicas, como lo es el azúcar en personas con diabetes.

Félix Recillas, director del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, agregó que solamente entre 2 y 5% de los casos de Alzheimer, por ejemplo, tienen relación con la herencia familiar, y que el resto se debe a otros factores ambientales. “Incluso en gemelos, uno puede presentar la enfermedad y otro no”, comentó.

Los investigadores coincidieron en que otro de los retos actuales es formar profesionales con habilidades para manejar los equipos de supercómputo que se requieren para estudiar el genoma humano, capaces de analizar toda esa información.

Seguridad en tiempos de la revolución genómica