Nicolas Géant, apicultor, en el techo de la catedral Notre Dame de París.
Eric Tourneret

Las abejas son una de las especies que están desapareciendo en el mundo. De acuerdo con Greenpeace, el 37% de las poblaciones de este insecto en Europa están en declive.

Se calcula que 150,000 de ellas habían encontrado hogar en la Catedral de Notre Dame de París, Francia en tres colmenas, sin embargo, éstas fueron destruidas tras el incendio del 15 de abril que afectó la parte superior del recinto gótico y que ocasionó que un techo se desplomara, así como la caída de uno de los pináculos de la iglesia.

En el sitio oficial de la Catedral de Notre Dame se detalla que las colmenas fueron instaladas en el techo de la sacristía, al borde del flanco sur de la catedral parisina en 2013, en un esfuerzo por revitalizar a los insectos y fomentar la apicultura urbana en la capital francesa.

“Las abejas son mucho más importantes de lo que pensamos”, dice Greenpeace. “La producción de alimentos a nivel mundial y la biodiversidad terrestre dependen en gran medida de la polinización, un proceso natural que permite que se fecunden las flores y den así frutos y semillas”.

“Las abejas, y otros insectos, como las mariposas y los abejorros, son unos de los grandes responsables de este proceso, sin embargo, sus poblaciones están disminuyendo a pasos gigantes”, agrega la ONG ambientalista.

El informe de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) advierte que el 40% de los polinizadores invertebrados, en particular las abejas y las mariposas, se enfrentan a la extinción.

Conoce a Colossus, el robot ‘bombero’ que ayudó a salvar Notre Dame, aquí.

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