El Parkinson es un trastorno neurodegenerativo, crónico y progresivo, porque sus síntomas empeoran con el tiempo.

Se presenta por daño o muerte neuronal, en un área llamada sustancia nigra o negra, cerca de la base del cerebro. Normalmente, las neuronas en esta área producen dopamina. La pérdida de este aminoácido produce patrones anormales de activación nerviosa dentro del cerebro.

En 1997, la OMS declaró el 11 de abril como Día Mundial del Parkinson, coincidiendo con el aniversario del nacimiento del neurólogo británico James Parkinson, pionero de la neurología clínica.

¿Por qué da?

Aún no se conoce con precisión qué provoca la pérdida de dopamina en el cerebro; sin embargo, se calcula que afecta a una de cada mil personas (hay estudios que sugieren el doble) en el mundo; se da por igual en hombres y en mujeres. Suele presentarse entre los 40 y los 70 años.

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Signos visibles

1. Pérdida del olfato. Problemas para oler ciertos alimentos como tomates, pepinillos en vinagre, o canela. No confundir con una pérdida del olfato transitoria derivada de un resfriado o congestión.

2. Rigidez muscular. Dificultad para caminar o moverse. Cuando los brazos no se mueven al andar, los pies se “pegan” al suelo o la rigidez no desaparece con el movimiento pueden ser señales tempranas de Parkinson.

3. Temblor. Temblores o contracciones en las extremidades, principalmente cuando aparecen en reposo.

4. Letra más pequeña. Cambio repentino en la forma o el tamaño en que se escribe.

5. Voz baja. Si desciende drásticamente el volumen de la voz sin estar resfriado o tener problemas de oído.

6. Falta de expresión facial. Al igual que la pérdida del parpadeo, es un síntoma temprano del Parkinson.

7. Encorvamiento de la espalda. Provoca que el cuerpo se incline hacia adelante.

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Signos no visibles

Son muy variados y pueden aparecer en cualquier etapa, aunque cobran más relevancia en las más avanzadas.

8. Problemas de sueño. Los movimientos repentinos durante el sueño profundo también pueden ser signos tempranos de Parkinson.

9. Estreñimiento no relacionado con un cambio de dieta o medicación.

10. Mareo o desmayo. Pueden ser síntomas de presión arterial baja la cual puede estar relacionada con la enfermedad de Parkinson.

No importa la edad

En México se estima que 50 por cada 100 mil habitantes pueden padecer Parkinson. Puede aparecer en menores de 40 años. Es el segundo mal neurodegenerativo en frecuencia. Existen más de seis millones de personas con Parkinson en el mundo (Global Declaration for Parkinson’s Disease).

Todo para apoyar al paciente

En el Instituto de Neurología y Neurocirugía del Tecnológico de Monterrey se encuentra el Centro de Parkinson, Movimientos Anormales y Neurorestauración, que busca mejorar la calidad de vida de las personas a través de un equipo de neurólogos, neurocirujanos, neuropsicólogos y neuropsiquiatras.

En el centro, la atención se enfoca en el paciente, ya que los institutos colaboran de alguna forma para brindar la mejor solución de una manera integral; además, se cuenta con tecnología de punta que incluye el Neuronavegador, sistema de planeación y mapeo cerebral, monitoreo neurofisiológico y otros.

Entre los tratamientos novedosos que ofrece este centro destaca la Estimulación Cerebral Profunda. Además, la Estimulación Magnética Transcraneal que no existe en ningún otro sitio del norte de México.

“Lo que buscamos es otorgar a los pacientes una atención integral, darles una serie de tratamientos que les permita tener una mejor calidad de vida”, resalta el director del centro, el neurólogo Héctor Ramón Martínez Rodríguez. Además de los síntomas motores, los pacientes pueden padecer desnutrición, que se presenta porque los medicamentos, como la Levodopa, se absorben en el intestino delgado y “compiten”
con las proteínas que necesita el organismo.

En el Centro de Parkinson, Movimientos Anormales y Neurorestauración, los pacientes también reciben terapias físicas, clases de tai-chi y tango. Diversas investigaciones han demostrado que el tango les ayuda fortalecer sus piernas, controlar sus movimientos y mejorar el equilibrio.

“La actividad física no cura la enfermedad –aclara la doctora María Luisa Balli, directora del Instituto de Bienestar Integral del Hospital San José, del Tec de Monterrey–, pero sí favorece que los pacientes tengan una mejor calidad de vida”.

Puedes conocer más de este centro aquí.

*Con información de Parkinson Foundation y Hospital Zambrano Hellion

7 gadgets que transforman la vida de personas con Parkinson

 

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