¿Qué sucede si pasas más de 10 días sin dormir?
BBC

En la década de los sesenta Randy Gardner y Bruce McAllister, dos jóvenes estudiantes de secundaria de San Diego, California, decidieron llevar a cabo un experimento con los objetivos tanto de obtener una buena nota escolar como de establecer un nuevo récord Guinness; y lograron ambas. Éste consistió en que uno de ellos pasara más de 260 horas sin dormir.

Gardner y McAllister, de entonces 17 años, tiraron una moneda al aire para decidir quién de ellos sería el elegido para mantenerse despierto más de 10 días. El primero fue el seleccionado. A ellos se unieron dos personas más: un amigo llamado Joe Marciano, quien ayudó a Bruce a monitorear a Randy, y William Dement, un profesor que entonces comenzaba a investigar la ciencia del sueño.

Años más tarde, Dement comentó a la BBC que los estudiantes se sintieron aliviados cuando él pasó a formar parte del grupo. “Estaban preocupados de que fuera algo que les pudiera causar daño. La pregunta aún irresuelta es si alguien puede morir por pasar mucho tiempo privado del sueño“, dijo a la periodista Lucy Burns.

Antes del experimento de Gardner y McAllister, se realizó una investigación al respecto con gatos, que murieron a los 15 días de no dormir. La diferencia con el trabajo de estos jóvenes es que a los animales se les mantuvo despiertos con ayuda de químicos.

Los 11 días comenzaron en enero de 1964. A partir de ese momento Randy pasó los días corriendo, jugando básquetbol o participando en otras actividades que pusieron a prueba sus habilidades cognitivas. El problema era la llegada de la noche, ya que se quedaba sin cosas por hacer. Mientras tanto, el resto del equipo monitoreo su respuesta a distintos sabores, olores y sonidos.

A los pocos días el grupo comenzó a notar cambios. “Sus habilidades cognitivas e incluso sensoriales empezaron a verse afectadas pero su destreza para jugar al básquet (por ejemplo) mejoró”, contó Bruce a la BBC. También se registraron modificaciones en su humor asociadas con el cansancio; sin embargo, sorprendentemente, los jóvenes y el profesor concluyeron que la privación del sueño tiene un efecto mínimo en el ser humano.

En su último día, Gardner presidió una conferencia de prensa en la que habló sin arrastrar las palabras o tropezar y, en general, parecía estar en excelente estado de salud. Pero la historia no termina ahí.

Una vez logrado el récord, a las 264.4 horas, Randy Gardner se fue a dormir una siesta que duró 14 horas y 40 minutos seguidos, hasta que tuvo que levantarse para ir al baño. Poco a poco sus patrones de sueño volvieron a la normalidad e inicialmente no tuvo ningún problema, hasta que tiempo después comenzó a sufrir de insomnio.

A pesar de ello, ambos jóvenes pasaron a la historia y su aventura dejó algunas enseñanzas importantes para la ciencia, por lo que tanto Gardner como McAllister se han dicho satisfechos con la misma y han negado que se haya tratado de una experiencia negativa.

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