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Por Francisco Iglesias

Emily Woglom, la vicepresidenta ejecutiva de Ocean Conservancy, asegura que hay que mantenerse optimista, aún cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado un revés a la visión del Gobierno de Estados Unidos en el tema del cambio climático.

En entrevista, previo a su participación en la quinta edición de la Cumbre Mundial de los Océanos, organizada por The Economist en Riviera Maya (Quintana Roo), la activista asegura que si bien hay preocupación, lo importante es mantener el trabajo con aliados en otro orden de Gobierno o sector.

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La postura de Trump, comenta, “ha creado una energía real y un momentum para otros que levantan la voz y muestran liderazgo ante la falta de éste en el Gobierno federal de Estados Unidos”.

El presidente estadounidense anunció en junio de 2017 la salida de su país del Acuerdo de París, un plan de acción mundial firmado por 195 naciones en 2015, que establece medidas para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, a fin de disminuir el calentamiento global.

El WOS 2018, que concluyó el viernes, reunió a líderes políticos como los presidentes de Islandia, Gudni Thorlacius Johannesson, y México, Enrique Peña Nieto, la primer ministra de Noruega, Erna Solberg, y ministros de Medio Ambiente de Canadá, Catherine McKenna, y Chile, Marcelo Mena, entre otros.

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“Estoy muy preocupada por la falta de liderazgo de Estados Unidos en términos de cambio climático, pero creo que lo malo ha abierto una oportunidad para otros líderes en el sector privado, [en Gobiernos] a nivel estatal o local”.

Woglom pone como ejemplo al gobernador de California, el demócrata Jerry Brown, quien ha anunciado que su estado será sede de una cumbre mundial de cambio climático. Según la activista, esto no es menor, cuando se trata, por sí sola, de una de las economías más grandes del mundo.

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“Tenemos que continuar construyendo ese momentum con la gente que puede hacer algo desde su posición. Hay una parte de la población en Estados Unidos y en todo el mundo, conflictuada con el cambio climático, y sucede que son algunas de las voces en el poder, pero no son las únicas allá afuera, ni son las únicas con poder”, dice la vicepresidenta ejecutiva de Ocean Conservancy.

Según la activista, la organización estadounidense enfocada a la protección de los océanos no se enfoque en personas, sino en políticas por lo que dentro de Estados Unidos sus esfuerzos están concentrados en crear una buena política y frenar las que consideran retroceso.

“Más allá de la defensa y de evitar retrocesos, estamos buscando maneras de avanzar y esas están fuera del Gobierno federal”, comenta Woglom al apuntar que también en los ciudadanos recae la responsabilidad del cambio climático.

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Las personas, explica, tienen dos niveles de compromiso: uno es qué puedo hacer personalmente para aminorar mi impacto en la comunidad, disminuyendo mi huella de carbono, y la segunda a través de las decisiones que tomes, mandas señales al Gobierno, mediante el voto, o a la industria, comprando o no sus productos.

“Como ciudadanos hay mucho que podemos hacer para continuar mandando la señal de que la sostenibilidad es algo que queremos que nuestros líderes pongan atención”, concluye.

 

 

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