Especial

Por Andrea López y Jansel Jimenez

En febrero la ciencia está de fiesta ya que, durante este mes, se celebran los natalicios de tres grandes figuras: Thomas Alva Edison (11 de febrero de 1847), Charles Robert Darwin (12 de febrero de 1809) y Galileo Galilei (15 de febrero de 1564).

Para celebrar a estas estrellas de la investigación, la innovación y el emprendimiento que con su trabajo marcaron el rumbo de la ciencia hacia lo que es hoy, te compartimos algunos datos que probablemente no conocías sobre ellos.

Thomas A. Edison, el emprendedor

Nacido en Milan, Ohio, en 1847, Thomas Alva Edison destacó en su época como empresario e inventor al patentar más de 1,000 productos diferentes. Sus vocaciones científica y emprendedora ‘despertaron’ cuando tenía apenas 10 años, edad a la que decidió instalar su primer laboratorio en el sótano de su casa.

En ese lugar, Edison empezó a experimentar con base en lo que leía y aprendía en la biblioteca de la Asociación de Jóvenes. Más adelante, a los 16 años, abandonó su hogar para dedicarse a buscar nuevas oportunidades de pueblo en pueblo, con empleos ocasionales, hasta iniciar su carrera como inventor independiente a los 21 con una herramienta para el recuento mecánico de votos (1868).

Entre sus creaciones más conocidas se encuentran la bombilla y el fonógrafo pero, ¿sabías que también desarrolló precursores de la máquina de tatuajes, las muñecas parlantes y el automóvil eléctrico? La primera fue patentada en 1891 por Samuel O’Reilly, un famoso artista estadounidense del tatuaje que se inspiró en la pluma eléctrica de Edison concebida en 1891.

Algunos años antes, a finales de la década de 1880, el empresario comenzó a experimentar con su fonógrafo y las muñecas, lo que se constató 80 años más tarde gracias a que un grupo de científicos halló algunos de estos juguetes entre los archivos del Parque Nacional Thomas Edison (West Orange), en cuyos cuerpos encontraron un pequeño aparato que en algún momento reprodujo la canción Twinkle, Twinkle, Little Star.

Más adelante, en 1914, el propio Henry Ford, fundador de la compañía Ford Motor Company y gran amigo del inventor, confirmó al diario The New York Times que estaba trabajando junto con Thomas Edison en el desarrollo de coches eléctricos baratos y viables, e incluso aseguró que algunas pruebas ya se había realizado con éxito para entonces.

Charles Darwin, el innovador

Charles Robert Darwin fue un naturalista inglés nacido en 1809 en la ciudad de Shrewsbury. Este gran científico es reconocido como el primero y el más innovador entre aquellos que plantearon la idea de la evolución biológica, la cual justificó en su obra de 1859 El origen de las especies.

En este famoso libro, Darwin postuló que todos las especies de seres vivos somos el resultado de la evolución de un antepasado común, lo que más adelante fue aceptado como un hecho por la comunidad científica pero, lo que probablemente no conocías, es que el título original de este texto fue El origen de las especies mediante la selección natural o la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida.

Otro dato que no es muy sabido es que Charles Darwin, siempre curioso de todo lo que le rodeaba, no sólo gustaba de investigar sobre animales, sino también de probarlos. Cada que descubría una nueva especie se preguntaba qué sabor tendría después de cocinarlo.

Este amor por la comida lo llevó a unirse, mientras estudiaba ciencias naturales en la Universidad de Cambridge, al Club del Gourmet que se reunía una vez a la semana para degustar rarezas como carne de halcón o de búho, cuyo sabor calificó de “indescriptible”. Más adelante, sus viajes a lugares como la Patagonia o a las Galápagos le permitieron gustar animales como el puma, la iguana y la tortuga.

Tal vez tampoco te imaginabas que a los 16 años comenzó a estudiar medicina en la Universidad de Edimburgo, aunque poco tiempo después lo dejó, tanto por su deseo de continuar investigando animales como por su poca tolerancia a ver sangre.

Galileo Galilei, el investigador

Galileo Galilei, quien nació en 1564 en Pisa, Italia, fue un desenfrenado investigador de todo tipo de cuestiones: astronomía, filosofía, ingeniería, matemática y física, por mencionar algunas. Este eminente personaje del Renacimiento, considerado padre de la astronomía y la física modernas, mostró interés por casi todas las ciencias y artes.

Galilei descubrió su vocación a los 19 años, cuando se inició en la matemática de la mano de Ostilio Ricci, un amigo de la familia, alumno de Tartaglia. Desde entonces fue inspirado por figuras como Pitágoras, Platón y Arquímedes a seguir estudiando y trabajando para lograr sus propios descubrimientos y desarrollos, como la constelación de Orión y el primer telescopio astronómico.

En esa época la opinión científica predominante consideraba que el Sol giraba alrededor de un centro inmóvil, la Tierra, y que si ésta se movía en torno al astro rey, las aves serían rebasadas por su velocidad de traslación y saldrían del planeta. ¿Cierto? Lo fue durante más de 15 siglos porque formaba parte del sistema filosófico de Aristóteles, quien inventó la lógica y tuvo como discípulo al conquistador Alejandro Magno.

Galileo Galilei rompió esta interpretación al publicar en 1632 su libro Diálogo sobre dos sistemas máximos del mundo, en el cual afirmó que era nuestro planeta (y no el Sol) el que se movía, además de que daba lo mismo que la Tierra estuviera fija o con velocidad constante, pues las leyes físicas operarían igual en ambos casos.

El célebre investigador consiguió que la física por fin estuviera más influenciada por el razonamiento matemático que por las especulaciones filosóficas. Casual no fue que Isaac Newton, nacido en 1642, mismo año en que muriera el más famoso científico de Pisa, haya dicho que su imponente teoría física la había logrado vislumbrar y formular gracias a que se “sentó sobre hombros de gigantes” como Copérnico, Kepler y, por supuesto, Galileo.

¿Te gustó esta información? Consigue más en nuestro boletín, ¡suscríbete!

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Ingrese su nombre