Por Sofía Sánchez

Google anunció este 7 de marzo la inversión de 1.1 millones de dólares en dos organizaciones latinoamericanas que trabajan por la reducción de la brecha digital para mujeres y niñas: Laboratoria, en México, Chile y Perú; y Sulá Batsú en Guatemala, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Costa Rica y Panamá.

Laboratoria realiza proyectos de inserción laboral para mujeres en tecnología, enseñándoles desde cero a programar. Sulá Batsú acerca a niñas de escasos recursos y sus madres a cuestiones básicas de la era digital como las redes sociales, las herramientas digitales, los drones y la narrativa con el uso de tecnología.

“Tenemos un gran campo de conocimiento, tenemos una industria que está pidiendo y pidiendo mano de obra calificada en temas varios como programación y desarrollo móvil“ dijo en entrevista Flor Bianco, gerente de comunicaciones de Google LaTam. “Este es un campo de mucha demanda, sin embargo cuando uno se va a los números, las mujeres no están bien representadas“.

De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo, en los próximos 8 años habrá necesidad de 1.25 millones de programadores en América Latina. Actualmente, solo 15% de los trabajadores del sector tecnología son mujeres, mientras que menos del 10% de esta cifra son programadoras.

Laboratoria recibirá 750,000 dólares para continuar con la capacitación laboral a través de cursos intensivos de seis meses en los que las alumnas reciben todo tipo de apoyo, incluido el psicológico. Para las más de 400 graduadas, el índice de inserción laboral es de 76%, logrando, además de salarios hasta 3.5 veces superiores a los que manejaban previo al curso.

Sulá Batsú recibirá 350,000 dólares para su trabajo con niñas. Hasta el momento la organización ha apoyado a más de 1,800 niñas de entre 10 y 14 años, y más de 400 madres de familia, que aprenden junto a sus hijas.

“Trabajan con poblaciones muy vulnerables, con niñas que están dando sus primeros pasos en la tecnología. Es en esa edad cuando vas generando el estímulo e interés que va a tener una niña que va a elegir a futuro“, aseguró Bianco.

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La tecnología es mágia

Antes de entrar a Laboratoria, Sandra Bollo de 26 años, trabajaba en el área de ventas de una tienda departamental, cuidaba a su hijo y le tenía pánico a la tecnología. Su hermano la impulsó para que aplicara a la convocatoria y, un año después, ya trabaja como desarrolladora web en una startup que apoya a los emprendedores.

“El cambio ha sido total en mi vida, he perdido muchos miedos“, comentó Bollo. “La tecnología es como magia, es algo maravilloso“.

Por otro lado Valeria Pérez, de 24 años, insatisfecha con su trabajo, renunció y se convirtió en parte de los 22 millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan en América Latina. Al escuchar sobre la convocatoria de Laboratoria en radio, decidió aplicar.

“Es una oportunidad que te abre muchas puertas y te dan mucho apoyo de todo tipo, como dejarte trabajar en sus oficinas cuando tú no tienes laptop en la casa“, cuenta Pérez. “Es un ambiente en el que las mujeres nos apoyamos las unas a las otras a salir adelante“.

Ambas mujeres tienen planeado empezar a trabajar pronto en proyectos propios de emprendimiento para mejorar el estilo de vida de las zonas donde residen, haciendo uso de los conocimientos que adquirieron en el programa.

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