Banco Mundial revela vulnerabilidad de mujeres en apps de movilidad
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Por Andrea López y Gabriela Chávez

Las redes de transporte privado on demand, como Uber o Cabify, han abierto un sin fin de posibilidades de negocio, de empleo y de movilidad. Sin embargo, también han generado nuevos retos a superar dentro y fuera sus plataformas. Quizás el más importante, es el de la seguridad, en especial, la de las mujeres.
 
El reciente estudio Conduciendo hacia la igualdad (Driving Toward Equality), realizado por la International Finance Corporation (IFC) —parte del Banco Mundial— junto con la consultora Accenture, que encuestó a más de 11,000 usuarios y socios conductores de Uber alrededor del mundo, reveló que ésta es la mayor preocupación femenina tanto al volante como en el asiento trasero de un Uber.
 
El 64% de las personas consultadas, tanto hombres como mujeres, opinó que la cifra de conductores del sexo femenino es menor a la del masculino debido a la desconfianza sobre su seguridad.
 
El transporte en México se percibe como uno de los escenarios más inseguros para las mujeres.
 
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) reportó que 48% de las mujeres sufrieron acoso sexual durante trayectos en transporte público en el país en 2017, mientras que cifras de Inmujeres reportaron que el transporte es el tercer escenario en el que las mujeres se sienten más vulnerables en México.
 
Desde 2014, la agencia Thomson Reuters alertó sobre la relación de violencia y movilidad en el país. El sistema de transporte en la Ciudad de México se colocó como el segundo más peligroso para las mujeres en el mundo.
 
En apps de movilidad como Uber, el factor seguridad fue identificado como la principal barrera para que las mujeres conduzcan más en esta plataforma en todos los mercados analizados (México, Egipto, India, Indonesia, Reino Unido y Sudáfrica).
 
Más de 12,000 mexicanas —8,000 de ellas madres— están registradas como conductoras dentro de Uber, un número que supera a todo el resto de los países estudiados. Sin embargo, esta cifra apenas representa el 5.2% del total de conductores Uber en México.
 
“Desde Uber podemos y haremos más progreso al entender la realidad de los retos a los que nos enfrentamos como industria”, dijo Cristina Villarreal, gerente de Comunicación de Uber México, a Expansión.
 
“Desde ya estamos enfocados en encontrar soluciones con base en la data para promover la igualdad de género para quienes confían en nuestro servicio en México y en el resto del mundo; y en tomar acciones concretas como continuar implementando funciones de seguridad dentro del app o generar alianzas con autoridades y con expertos para, de la mano, lograr una movilidad más segura para las mexicanas”, aseguró la ejecutiva.
 
Cabify, el competidor más cercano de Uber en México, no compartió cifras referentes al número de mujeres conductoras en su plataforma.
 
Aquí, la seguridad es particularmente la razón de que existan menos mujeres al volante en Uber, de acuerdo con 63% de las consultadas y 51% de los consultados.
 
“Las inquietudes sobre la seguridad personal son importantes barreras que limitan la participación de las mujeres”, explica el informe. Sin embargo, “las empresas por sí solas no pueden resolver este desafío. Trabajando estrechamente con otros actores, como las autoridades u organizaciones no gubernamentales, se podrían reducir las amenazas para las mujeres”.
 
En el caso de Cabify, la firma comenzó a ejecutar una serie de acciones para promover ambientes más seguros de movilidad, tanto para usuarias como para socias conductores, como la implementación de un botón de pánico en la app y contactos de confianza con los que los usuarios pueden compartir sus trayectos.
 
La compañía agudizó las acciones en torno a la protección de sus pasajeros y socios tras el caso del asesinato de Mara Castilla en Puebla en 2017. Castilla, que viajaba como pasajera de la plataforma, fue agredida sexualmente y privada de la vida por el conductor, quien fue enviado a prisión.
 
“Es evidente que después del incidente que tuvimos en Puebla buscamos la manera para aportar algo más de lo que nosotros como empresa podemos hacer desde Cabify, que es implementación de tecnología para reducir los riesgos”, dijo Alejandro Sisniega, director general de Cabify México, en entrevista.
 
Para 2018, Cabify colaborará con el CIDE para promover la investigación en torno a la violencia de género con el objetivo de impulsar políticas públicas para reducir los riesgos que la causan.
 
Bárbara Calixto, directora global de marketing para Cabify comentó que la percepción de inseguridad para las mujeres y la violencia de género debe combatirse también desde perspectivas educativas y sociales.
 
En este sentido, la IFC y Accenture recomiendan educar mejor tanto a usuarios como a conductores sobre las herramientas de seguridad con las que cuentan; innovar la tecnología que utilizan para reforzar las mismas; y seguir de cerca a las personas que utilizan sus aplicaciones para comprender mejor la naturaleza y el impacto de los incidentes relacionados con seguridad.
 
Transporte público, espacio vulnerable
 
Si bien el espacio de transporte público es uno de los entornos considerados como más inseguros para las mujeres en México, la problemática no es exclusiva del país.
 
En ciudades de América Latina, 60% de las mujeres declararon haber sido acosadas físicamente en el transporte público, según un estudio de Thompson Reuters de 2017.
 
El estudio de IFC y Accenture consideró como vulneraciones a la seguridad las amenazas a personas, incluida la violencia y el hostigamiento o acoso sexual.
 
Ante este entorno de inseguridad, las mujeres encuestadas dijeron tomar más precauciones tanto al pedir un Uber como al manejarlo, como evitar hacerlo por la noche o en ciertas zonas. Sin embargo, esto es raíz de otras barreras para el sexo femenino: del lado de las usuarias, restringe su uso de la app, su libertad de movilidad y su autonomía; por parte de las conductoras se traduce en menos ingresos y desarrollo.
 
En México, más de la mitad de las usuarias de Uber consideran que viajar solas (51%) o por la noche (61%) son situaciones en las que preferirían estar acompañadas por una conductora, y 58% dijo que usarían más el servicio si pudieran elegir a otra mujer para que maneje el vehículo.
 
Entre las personas consultadas, las posibles soluciones más citadas fueron los botones de pánico y los números de emergencia. El 16% de las conductoras y el 31% de las pasajeras detallaron que la falta en Uber de un número al cual llamar en caso de incidentes les impide utilizar más la aplicación.
 
Para Ángela Quiróga, comisionada de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (Conavim) una forma de enfrentar esta problemática es realizando más trabajo de investigación para obtener cifras más precisas que permitan medir las dimensiones del problema, y a partir de ello, diseñar políticas públicas que ayuden a reducir los factores de riesgo y situaciones que exponen a las mujeres a la violencia.
 
“Hemos direccionado mucho las baterías en cuando hay víctimas pero hay otros factores. Tiene que haber más foco en las autoridades educativas, no es solo saber que mueren siete mujeres al día por violencia si no por qué y en donde mueren; porque se siente más vulnerable una mujer en el transporte. Lo que tendríamos que identificar es que no haya elementos de riesgo y erradicarlos”, dijo Quiróga.

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