Tec de Monterrey

Por Mónica Arreola

Para Maria Klawe, la inclusión de mujeres en el mundo tecnológico es tarea de todos. La primera presidenta mujer de la universidad Harvey Mudd College, escuela cuyos alumnos tienen ingresos potenciales a mitad de carrera profesional por arriba de Stanford y Harvard, exhortó a los asistentes del 4º Congreso Internacional de Innovación Educativa (CIIE) a cuestionar la falta de diversidad en puestos de poder. Klawe ha logrado cambios dentro de la academia y convenció a Sheryl Sandberg, Chief Operating Officer de Facebook, de colocar este tema en la agenda empresarial.

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La conferencia magistral “Mujeres trabajando en computación” fue presentada por la directiva de la universidad más innovadora de Estados Unidos de acuerdo a U.S. News & World Report. Este reconocimiento se debe a los esfuerzos de Klawe para colocar las oportunidades de liderazgo al alcance de mujeres y personas de todas las razas. Un ejemplo de esto es haber convertido a Harvey Mudd en la universidad con el más alto porcentaje de profesoras mujeres (40%) en los Estados Unidos.

“Es primordial que hablemos de la diversidad. En estos momentos las universidades no graduamos suficientes ingenieros computacionales para lo que la industria demanda. La tecnología continuará tomando un papel importante en nuestra vida y eso es maravilloso. Tenemos que hacer un esfuerzo para que el estudio de las ciencias computacionales sean más atractivas”, mencionó Maria Klawe.

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Para la académica, el primer paso para cambiar el estigma es eliminar la idea de que las ciencias computacionales son para niños. Este pensamiento afecta a jóvenes estudiantes que no cuentan con figuras aspiracionales ni con las oportunidades de aprender programación de niñas. Si al llegar a la universidad conocen a profesoras, hay cursos introductorios y se elimina el comportamiento de “macho” de raíz, muchas más mujeres elegirán esa carrera.

“Probé esta hipótesis en Harvey Mudd y las mujeres en la carrera de ciencias computacionales han incrementado. No es difícil ni costoso para las universidad o empresas fomentar la inclusión. Para el curso introductorio en computación cambié el programa típico de programar en Java a la resolución de retos creativos en equipo utilizando Python. De esta manera fomentamos la colaboración entre estudiantes con diferentes formaciones y pudimos hablar uno a uno con los chicos que, sin pensarlo, intimidaban a los demás con su comportamiento ‘macho’”, expresó Klawe mientras mostraba las cifras en pantalla.

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La tarea no termina en la universidad, la industria también requiere de cambios. Sillicon Valley, cuna empresarial tecnológica, necesita crear un ambiente de igualdad y seguridad para las mujeres. Así que hace cuatro años Klawe fundó el programa Construyendo, Atrayendo e Incluyendo para la Diversidad (BRAID, The Building Recruiting And Inclusion for Diversity), que cuenta con el apoyo y patrocinio de Facebook, Google, Intel, Microsoft, Qualcomm y NSF.

“Estoy convencida que nunca es tarde para aprender. Mi hija comenzó a programar tras graduarse de su maestría en leyes y mi hermana de 62 años va a abrir un negocio que requiere que aprenda código. Hoy en día tenemos más recursos que antes, utilícenlos”, exhortó la ponente.

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