Especial

Las economías más fuertes, que cumplen con sus objetivos de desarrollo y sostenibilidad son aquellas que basan sus principios en el empoderamiento de las mujeres. Así lo reconocen un estudio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). En los últimos 50 años las economías han crecido 50 por ciento gracias a políticas públicas y privadas que las incluyen en la fuerza laboral y educativa.

Ellas son algunas mujeres mexicanas tomadoras de decisiones que destacan por su trabajo en la diversidad, en la promoción de la igualdad de género, en la reinserción a la sociedad, en la ciencia y en promover la salud femenina.

Lorena Guillé-Laris

Lorena se define como inquieta y social por naturaleza. “Desde pequeña sentía la curiosidad de conocer historias y detalles de cómo vivían otras personas”, cuenta. Eso la ha llevado a descubrir su vocación por apoyar a los más desprotegidos.

Como Directora de Responsabilidad Social Corporativa y Directora Ejecutiva de Fundación Cinépolis ha logrado que más de 36,000 personas de escasos recursos que padecían cataratas recuperen la vista. Uno de sus proyectos más satisfactorios, cuenta, es el de llevar películas a comunidades apartadas, donde la gente no tiene oportunidad de ir al cine.

En el Tecnológico de Monterrey se graduó de las carreras de Ingeniería Industrial y de Sistemas, así como de la Maestría en Administración Pública y Política Pública, donde descubrió su interés de generar acciones en favor de los demás.

—¿Cómo empoderar a las mujeres?
—La educación es fundamental. Tenemos que acercar a todas las niñas y las mujeres a estudiar lo que ellas quieran. Tuve la oportunidad de cenar con Malala y su papá en su visita a México; de ellos aprendí que el rol del padre es fundamental en el empoderamiento de las niñas. La equidad de género se va a lograr cuando hombres y mujeres entendamos que no es un tema de moda.

Foto: Walter Shintani

Mujeres por la ciencia

Cómo fueron los primeros microsegundos de vida en el Universo, cuáles son las funciones cognitivas asociadas al envejecimiento, qué podemos aprender de las ranas en Oaxaca, una solución para reducir el CO2 y entender el dolor de las personas que viven con zumbidos en el oído son las cinco investigaciones mexicanas que se desarrollan gracias la beca For Women in Science 2017.

En el mes de octubre de 2017, el programa apoyado por L’Oréal-UNESCO-CONACyT-CONALMEX-AMC, reconoció a cinco investigadoras menores de 40 años con una beca para continuar con sus estudios científicos.

La científicas que reciben este apoyo son: Luz María Alonso Valerdi, del Tecnológico de Monterrey, quien investiga la actividad electroencefalográfica en las terapias acústicas para el tratamiento de tinnitus crónico y refractario; Irais Bautista Guzmán, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, quien estudia la viscosidad del Universo en sus primeros microsegundos de vida y Mónica Andrea López Hidalgo, de la Universidad Autónoma de Querétaro.

Otras ganadoras del premio internacional son: Ana Sofía Varela Gasque, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con su investigación enfocada a la búsqueda de catalizadores para reducir el dióxido de carbono (CO2) y Edna Leticia González Bernal, del Instituto Politécnico Nacional, quien realiza un estudio sobre la ecología para la conservación de 6 especies de ranas endémicas de la Sierra Norte de Oaxaca.

Especial Unesco

Giselle Mendoza Rocha

Con solo 21 años es estudiante y emprendedora. Se trata de Giselle Mendoza, alumna de la licenciatura en economía en el Tecnológico de Monterrey y fundadora de la startup Geo. La joven mexicana busca reducir la cantidad de desechos plásticos en el mundo al sustituir este material con otro de rápida descomposición elaborado a partir de residuos de naranja.

“En el Océano Pacífico existe una gran acumulación de basura plástica, del tamaño de Francia. Por otro lado, las proyecciones apuntan a que, para el 2050, habrá más desechos plásticos en el mar que peces”, destaca Mendoza. “Yo vinculé esto a una gran oportunidad, especialmente para nuestro país, quinto productor a nivel mundial de naranja”.

De acuerdo con la startupera, del 40 al 60% de esta fruta se desecha, así que, ¿por qué no aprovecharla? “Los plásticos comunes tardan en degradarse de 400 a 1,000 años. En Geco ofrecemos una alternativa que se descompone en 90 días”. Además ofrece transparencia, resistencia y flexibilidad, lo que ya ha llamado la atención de grandes compañías como Bimbo, Jumex, Toks, Goss, Griffith y Reyma.

Giselle y su emprendimiento, Geco, fueron seleccionados para representar a México en la competencia mundial Global Student Entrepreneur Awards 2018 que se llevará a cabo el próximo abril en Toronto, Canadá.

Cortesía

Andrea Siller González

Andrea es fundadora de Bioana, una empresa que se dedica a la investigación, diseño y desarrollo de dispositivos médicos a bajo costo.  La misión de Bioana es identificar las necesidades en la industria médica para proponer soluciones, esto por medio de la creación de tecnología médica 100% mexicana.

“Ofrecemos bootcamps en los que enseñamos a desarrollar y prototipar una idea de dispositivo médico en una semana o en cuatro días, dependiendo del bootcamp que se desea llevar a cabo. El objetivo es que los interesados pasen por todo el proceso de diseño y desarrollo para terminar con un prototipo funcional en ese tiempo”.

Bioana también cuenta con un programa social que lleva el nombre Bioana-tender, en este se trabaja con personas de la tercera edad. “Vamos a los asilos a platicar con ellos, a atenderlos y, de cierta manera, a levantar las necesidades que podríamos desarrollar en un futuro”.

Andrea Siller trabajó como asistente de investigación en la Universidad de Rice en Houston, Texas, Estados Unidos, es egresada de la carrera de Ingeniería Biomédica, del Tecnológico de Monterrey y fue merecedora del Premio Nacional del Emprendedor de 2017, en la categoría de “Mujer Emprededora” por Bioana.


Xóchitl Guadalupe Cruz López

Se trata de la primera niña en todo México que recibe el “Reconocimiento ICN a la Mujer”, que otorga el Instituto de Ciencia Nuclear de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), por demostrar aptitudes sobresalientes para el trabajo de divulgación científica.

Xóchitl Guadalupe tiene ocho años de edad y es originaria de la zona Altos de Chiapas, en el sur de México, actualmente cursa el tercer grado de primaria en la escuela Josefa Ortiz de Domínguez. Desde los cuatro,  mostró su interés por investigar todo lo referente a la ciencia, a pesar de vivir en una zona rural y no contar con los recursos económicos para realizar clases extracurriculares.

Cruz López participa en el programa  Programa Adopta un Talento (PAUTA) de la UNAM, en esta iniciativa desde hace cuatro años, ha ganado premios en las diferentes ferias en las que ha participado con proyectos de alto impacto social.

Entre sus creaciones destaca la de un calentador solar para su propio domicilio. Al día de hoy, Xóchitl está pensando en hacer un calentador más grande con paneles solares, por lo que está buscando el apoyo de universidades o investigadores.

EFE

Cynthia Mayté Villarreal Garza

Una de cada ocho a nueve mujeres en el mundo padecerá cáncer de mama en algún momento de su vida, un mal que afecta a personas cada vez más jóvenes. En México, entre 11 y 14 % son menores de 40 años, es decir, están en una etapa en la que son especialmente vulnerables a estrés emocional y psicológico.

Con el objetivo de ayudarlas a hacerle frente al cáncer de seno y a los retos que éste implica, la doctora Cynthia Villarreal Garza fundó en 2013 el Programa Joven y Fuerte, una iniciativa que cuenta con la participación de un grupo multidisciplinario de expertos en diferentes ámbitos, como el asesoramiento genético y de fertilidad o el apoyo psicosocial y de imagen corporal.

También ofrece talleres o conferencias informativas para pacientes, sobrevivientes de cáncer de mama y sus familias. “De lo más lindo que tiene el programa es que se han formado comunidades de mujeres que antes no había”, cuenta Villarreal, que también es directora de Oncología Clínica en el Centro de Cáncer de Mama de Tec Salud, así como profesora en el Tecnológico de Monterrey.

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Dalia Catalina Pérez Bulnes

En México, según la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, hay 14.7 millones de mujeres que desempeñan alguna actividad remunerada y que, a su vez, son madres de familia, una situación que no todas logran balancear. Ante este escenario, Catalina Pérez fundó en 2015 Mujer, Matrimonio y Familia, AC (Mumafam), asociación en Monterrey que busca empoderar a las mujeres para que puedan conciliar su vida profesional y familiar.

“Empoderar a las mujeres es la vía para rescatar a las que viven en situación de violencia, también es la manera de romper los prejuicios y las barreras de género que todavía persisten”, comparte.

Esta instancia brinda apoyo mediante conferencias, programas de capacitación y asesoría sin costo. “Me da mucha satisfacción ver a mujeres que se empoderan económicamente, con ello adquieren un nuevo rol familiar, una nueva motivación y una mejor autoestima”, confiesa Dalia Catalina Pérez Bulnes, quien es politóloga con maestría en Administración Pública y Políticas Públicas por el Tec de Monterrey.

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Miriam del Consuelo Flores Bañuelos

Miriam está a punto de doctorarse en Ciencias Administrativas en EGADE del Tecnológico de Monterrey y es creadora del programa Juventud Libre dedicado al acompañamiento académico y personal de mujeres adolescentes internas en el Consejo Tutelar para Menores de Nuevo León.

Su vocación de ayuda y empoderamiento nació en su hogar, gracias a su madre, Consuelo Bañuelos, quien es directora de Promoción de Paz, en donde Miriam es voluntaria. El programa, que actualmente atiende a 30 jóvenes, busca convenios con universidades locales e instituciones para ofrecer becas que permitan a las internas continuar con sus estudios o empezar una licenciatura. Desde su inicio, hace siete años, hasta ahora ha logrado apoyar a cientos de mujeres dentro y fuera de los centros de readaptación. Ya que los primeros días son vitales para la reinserción de las personas.

Además ofrece atención psicológica y emocional a los familiares. “Muchos de los jóvenes viven en una situación vulnerable a nivel familiar y social. Y esta serie de descuidos las llevó a cometer diferentes tipos de sanciones”, señala Miriam Flores.

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